9 de enero 2012 - 00:00

El Ejecutivo se reanima y espera retorno al cargo

Amado Boudou
Amado Boudou
El alta de Cristina de Kirchner y la novedad de que no tiene cáncer, además de calmar la inquietud del kirchnerismo, despabiló al Gobierno que empezó a prepararse para un posoperatorio activo de la Presidente que se instaló, el sábado, en Olivos.

Se descarta que, al menos por ahora, la primera mandataria viaje al sur porque, entre otras cuestiones, no sería aconsejable que vuele luego de la intervención por, al menos, una semana.

Tanta euforia entre los kirchneristas derivó en que ayer circulen versiones de que a mitad de semana, la Presidente podría retomar las rondas de trabajo -siquiera breves, de información- con algunos ministros y funcionarios de su Gobierno.

Así y todo, hay reservas sobre cuál será durante los próximos días la situación de Cristina de Kirchner luego de la operación a la que fue sometida el miércoles pasado (ver nota aparte). No porque tenga complicaciones sino por su nivel de agotamiento en el postoperatorio.

Agenda activa

Entretanto, queda activa y pendiente la agenda de Amado Boudou para esta semana cuyo punto central, al menos de lo que trascendió, sería una reunión -anunciada por Miguel Ángel Pichetto- entre el presidente en ejercicio y el gobernador de Río Negro, Alberto Wereltinek, sucesor del fallecido Carlos Soria.

La semana pasada, Boudou tuvo varios encuentros de carácter público y privado. Atento a lo que es el eje de todas las disputas intrakirchneristas, se reunió por ejemplo con el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, que está en medio de otra tensión con Daniel Scioli.

Para esta semana, además se espera que termine de ponerse en marcha el Gobierno luego de varios días de quietud y expectativa por la intervención de la Presidente que terminó con un diagnóstico definitivamente más benévolo que lo que trascendió inicialmente.

De a poco, para estos días se presume que los funcionarios retomarán la agenda oficial.

Cita de peso

La semana pasada pocos lo hicieron: además de un puñado de audiencias de Boudou, hizo una aparición -y perdigonó a Mauricio Macri- Florencio Randazzo y tuvo una cita de peso, pero casi secreta, Julio De Vido con Antonio Caló de la UOM.

Se sabe que ese dirigente es uno de los preferidos de Cristina de Kirchner para, llegado el caso, suceder a Hugo Moyano en la CGT. Aunque el ministro de Planificación ha sido, durante años, interlocutor con distintos caciques sindicales, su cumbre con Caló adquiere un particular interés y relevancia, habida cuenta del mal momento en el vínculo con el camionero.