15 de diciembre 2017 - 00:00

El Ejército birmano asesinó a 6.700 rohinyás en un mes

Ocurrió entre fines de agosto y septiembre. Sobrevivientes relataron que la mayoría murieron por disparos, otros por palizas y hubo familias que fueron quemadas vivas en sus hogares.

PRECARIEDAD. Los 655.000 rohinyás que escaparon de la persecución en Myanmar viven en carpas levantadas improvisadamente en medio del barro. Las enfermedades se propagan y se temen epidemias, alertó la ONU..
PRECARIEDAD. Los 655.000 rohinyás que escaparon de la persecución en Myanmar viven en carpas levantadas improvisadamente en medio del barro. Las enfermedades se propagan y se temen epidemias, alertó la ONU..
Dacca - Al menos 6.700 rohinyás, incluidos 730 niños menores de cinco años, fueron asesinados entre finales de agosto y septiembre en Myanmar (ex Birmania) durante una operación del Ejército, represión que llevó a 655.000 miembros de esa comunidad a huir a Bangladesh, informó ayer la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

"Los estudios muestran que al menos el 71,7% de los decesos se deben a la violencia, incluida contra niños de menos de cinco años. Esto representa al menos 6.700 personas, entre ellas 730 niños", dijo MSF, que habló con más de 11.000 refugiados en Bangladesh para llegar a esta estimación.

Según Sidney Wong, un médico de la ONG, "el número de fallecimientos está probablemente subestimado" porque "el alcance y la naturaleza de la violencia son espantosos".

"Oímos a personas que cuentan cómo murieron familias enteras después de que las fuerzas armadas las encerraran en sus casas y las incendiaran", explicó.

Según los datos recogidos en miles de entrevistas, el 69% de las víctimas murieron por disparos de bala, el 9% fueron víctimas de quemaduras mortales y el 5% por palizas.

"Casi cada familia rohinyá tuvo uno o varios de sus miembros asesinados", confirmó Mohamad Zubir, un profesor rohinyá refugiado desde hace 25 años en Bangladesh, que ejerce como líder de la comunidad local.

"Y durante su huida lejos de sus pueblos en el estado de Rakáin vieron los caminos y las casas llenas de muertos", agregó, explicando que las cifras de MSF son muy inferiores a la realidad.

Hasta ahora el ejército birmano, que niega represalias contra los civiles, habló de un balance de menos de 400 muertos, todos ellos "terroristas" rohinyás.

Los enfrentamientos de agosto empezaron cuando los ataques de grupos rebeldes contra comisarías de Policía desataron la represión del Gobierno.

"Los soldados no cometieron agresiones sexuales ni mataron a civiles. No detuvieron, agredieron ni mataron a habitantes de los pueblos", dijo el Ejército, basado en 2.800 testigos de musulmanes, recogidos en condiciones de independencia que no pudieron ser verificadas.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos declaró a principios de diciembre que existían "elementos de genocidio" contra esa minoría musulmana en Myanmar y reclamó abrir una investigación internacional.

Hasta el momento no existe una cifra proporcionada por Naciones Unidas sobre los crímenes cometidos por el Ejército birmano.

El organismo elevó ayer a 655.000 el número de rohinyás llegados a Bangladesh desde el inicio el pasado 25 de agosto de la crisis humanitaria y el éxodo desde Myanmar.

La última cifra, que corresponde al 13 de diciembre, supuso un aumento de 9.000 refugiados con relación a la facilitada el pasado 8 de diciembre, según el informe de situación del Grupo de Coordinación Intersectorial de la ONU.

A los 655.000 rohinyás llegados a Bangladesh desde el pasado 25 de agosto se suman otros 212.500 que habían huido al país en anteriores éxodos.

En total, el número de miembros de esta minoría musulmana en campamentos "espontáneos" y preexistentes es de 789.000, mientras que otros 78.000 se encuentran con comunidades de acogida, concluyó el informe.

Agencias AFP, EFE, Reuters,

ANSA y DPA

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