18 de noviembre 2014 - 00:00

El empresario bizarro

 Su figura empezó a hacerse notar a mediados de los 80 en las páginas de "vidriera", como el acompañante bizarro de Katja Alemann (sólo que en esa época todavía no estaba de moda la palabra "bizarro", sino que se decía "ese personaje raro"). A Emir Omar Chabán, nacido en 1952, siempre le atrajo el cine, y es así como Jorge Coscia lo convocó para el biopic de Luca Prodan "Luca vive", de 2002, donde Chabán hacía de Chabán, pero su gran oportunidad, que la tuvo, nunca pudo ser apreciada por el público. En 2004, Luis Barone lo convocó para la película "El tigre escondido", en la cual le dio el papel de psicoanalista del protagonista, un cuarentón en crisis. El estreno ya estaba anunciado en los cines cuando ocurrió lo de Cromañón, y desde entonces la película se convirtió en obra maldita. Nadie jamás ha querido verla, ni mucho menos presentarla en público.

Chabán fue un hombre de la cultura under argentina, un apasionado por la música, el arte y la provocación. Poco conocido para el gran público, y famoso para el ambiente del rock y del arte under, donde reinó como empresario durante muchos años. Su templo más notorio fue Cemento (Estados Unidos al 1200), inaugurado en sociedad con Alemann en 1985, donde actuaron los grupos y solistas "subte" más notorios de la época antes de que alcanzaran notoriedad, entre ellos Los Violadores, Patricio Rey, Riff, La Renga, Sumo, Rata Blanca, Guasones, Viejas Locas, Las Pelotas, y entre los comediantes, Batato Barea, Urdapilleta y Tortonese. En abril de 2004 inauguró, como la proyección moderna de aquel recinto, el local de Once República de Cromañón, donde el uso de las bengalas y la falta de controles sobre el límite de espectadores desataron una tragedia con 194 víctimas fatales.

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