El equipo es Maradona

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La Selección muestra la mano del técnico que no para de generar repercusión en toda la prensa del mundo. El nivel de Demichelis, la garra de Heinze y todo de lo que es capaz Lionel Messi ilusionan de cara al gran objetivo: clasificar para Sudáfrica 2010, con Diego de DT.

El equipo volvió al hotel Pullman Marsella Palm Beach, con la euforia lógica del triunfo recién conseguido. Era la medianoche francesa y en el lobby, estoico esperaba el hombre trajeado junto a sus custodios. Se acercó a uno de los dirigentes argentinos de la delegación y con un dificultoso español le dijo: «Buenas noches, soy el ministro de Deportes de Francia, vengo con la misión de conseguir una camiseta firmada por Maradona para el presidente Sarkozy». Esto es lo que genera el seleccionador argentino, a nadie sorprende, o mejor dicho, sorprende a cada instante, a cada paso, con cada gesto que ha tenido desde que está al frente del equipo argentino.
La Selección ganó y mostró argumentos suficientes para generar esperanzas, a uno le gustaría que esas expectativas sean medidas, pero estando Diego en escena, es imposible de tener perfil bajo. Repasar los portales de los diarios europeos posvictoria en Marsella alcanza para darse cuenta que Argentina hoy está en boca de todos y si con 180 minutos de era Maradona son suficientes para descubrir que en lo anímico y emocional los once que salen a la cancha dan una versión sustancialmente mejorada, el equipo, como cualquier equipo del planeta merece un análisis táctico. Veamos.
Puntos altos, muy altos. En el balance fue superior, pero hubo pasajes donde el equipo soportó el aluvión que les generaba Franck Ribery. Eso es un punto a favor, porque los primeros 20 minutos le costó dominar el partido y, sin embargo, fue mejorando su imagen hasta dar fútbol de buen nivel antes del final de los primeros 45 minutos, incluso poniéndose en ventaja con el gol de Jonás.
El otro punto positivo tiene relación con el primer ítem, y lo provoca la actuación defensiva. Si bien fueron escasas las incursiones ofensivas de Zanetti y de Emiliano Papa, las figuras de Martín Demichelis y Heinze terminan siendo los puntos más altos en el análisis individual. La defensa no corrió riesgos en toda la segunda etapa a pesar de ser los de Domenech los que tenían la obligación de buscar un resultado. Hoy Argentina tiene una pareja de centrales de probada categoría, no es poco.
Comenzó con algunas pinceladas y en el final terminó siendo vital. Le hicieron un sinfín de faltas (el tal Diarra jugó de regalo como mínimo 70 minutos) y se entregó al final la frutilla que tenía guardada en su botín izquierdo para poner encima del postre. Lionel Messi hizo un golazo, sigue sin mostrar todo lo que genera en Barcelona semana a semana, pero saldó algo de la deuda que tiene vestido de celeste y blanco y para ello, lo que puede hablarle Diego es importantísimo. «Para Messi la pelota es una extensión de su cuerpo», dixit Maradona. Pavada de elogio.
Para tomar nota. Se defendió bien, pero el gusto de muchos, demasiado cerca de Carrizo, casi que no estuvieron a más de 10 o 15 metros de la medialuna los dos zagueros. E imaginando lo que pueden llegar a plantearles los rivales en la cancha de River por Eliminatorias, es una materia a estudiar.
Agüero jugó un flojo partido y Tevez en ocho minutos generó más que Kun, Diego tiene variantes suficientes en ese puesto para buscar alternativas. Lo de Maxi es más preocupante, en un sector donde no sobran los nombres, el ex Newells tuvo una llamativa escasa participación hasta ser reemplazado.
Lejos de ser un gran equipo, hoy Argentina tiene una Selección que genera. Genera expectativa, repercusión, situaciones de gol, lucha y hasta ganas de ilusionarse. Y todo por el mensaje del DT.

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