• EL BCRA RATIFICÓ SU APOYO AL DESARROLLO DE LAS FINTECH Se llamará Brubank y funcionará en 2018, una vez que lo autorice el Central. Tomará depósitos y dará créditos. Sigue el modelo de Wanap, de Eurnekián.
conversión. Juan Bruchou viene de la banca tradicional. Pero ahora apuesta a un esquema 100% digital, aunque con las mismas reglas.
La polémica entre la banca tradicional y las financieras tecnológicas (Fintech) está cada vez más cerca de agotarse. Las razones son varias. Una es que el Banco Central, lejos de verlas como una amenaza del sistema, las considera aliadas en la tarea de incluir a los sectores que están fuera de esa geografía. La otra es que la banca tradicional apela cada vez más a canales digitales para alimentar su negocio. Y hay una más: siguen apareciendo jugadores que apuestan a crear bancos totalmente digitales.
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Este último es el caso del ex Citibank Juan Bruchou, que abrirá el año próximo una entidad autorizada para captar depósitos pero que sólo operará a través de una aplicación en los teléfonos celulares. Su iniciativa va en una línea similar a Wanap, el banco digital creado por Eduardo Eurnekián y Guillermo Francos que comenzaría a operar en diciembre.
"Brubank sale al mercado con la intención de simplificar la vida a la gente, que podrá operar desde su teléfono, sin ir a sucursales, en un entorno amigable y lindo, como si estuviera en Facebook u otra red social de su preferencia", explicó ayer Bruchou. Su proyecto se planta a mitad de camino en la polémica entre bancos y fintech. "Podemos decir que somos bantech", sintetizó.
Bruchou se retiró del Citibank en 2015, después de 28 años de carrera. Ayer fue uno de los oradores más buscados en un seminario sobre crédito digital que organizó la revista RoadShow. El Brubank no será considerado fintech porque fondeará sus préstamos tomando depósitos (plazos fijos, cuentas sueldo). Ofrecerá la apertura de cajas de ahorro y emisión de tarjetas de débito en un acuerdo con Banelco. Manejará transferencias entre entidades. Por todo eso, espera el visto bueno del Banco Central para comenzar a operar. Con sus socios, todos argentinos, logró reunir 15 millones de dólares como capital inicial. "No se pagará un peso por operar con nosotros, salvo que tomes un crédito".
Su exposición estuvo precedida por tres representantes de fintech puras: Alejandro Muszak (Presto hoy), Salvador Calógero (4Finance) y Alejandro Estrada (Moni). Este último es además presidente de la flamante Cámara Fintech. Explicaron sus estrategias, haciendo hincapié en un detalle que más seduce al Banco Central: cómo trabajan para sumar clientes entre sectores que están sub-bancarizados (por ejemplo, personas que cobran alguna asistencia social en caja de ahorro universal) o directamente afuera del sistema.
En este punto, el enviado del BCRA (Nicolás Perri, de la Mesa de Innovación Financiera) ratificó su idilio con las fintech: confirmó que no habrá regulaciones como las que piden los bancos tradicionales. Su tarea, dijo, es "seguir las recomendaciones del Banco de Basilea para los reguladores: facilitar la innovación". Y reveló que trabajan en medidas para agilizar más el desarrollo de la banca digital, como la firma digital para poder validar operaciones financieras a través del teléfono.
En la misma línea se expresó otro representante del Gobierno, José Trusso, del Consejo de Inclusión Financiera que depende del Ministerio de Finanzas. "La inclusión financiera de los excluidos ya no se puede seguir haciendo con subsidio del Estado sino que tiene ser una acción sostenible y encarada por privados, que lo tomen como un compromiso", señaló.
Martín De los Santos representa a Mercado Pago, una de las empresas más cuestionadas por los bancos tradicionales que piden al BCRA que aplique las mismas regulaciones que al resto porque consideran que no opera con fondos propios. "La discusión no tiene sentido. No somos competencia de los bancos porque les prestamos a clientes que ellos no le están prestando, como individuos no bancarizados y pymes", retrucó. La frase remitió a otra que un rato antes pronunció Alejandro Estrada sobre el mismo punto: "No tiene sentido pelearnos por un brownie, cuando lo que tenemos que construir entre todos es una torta de 20 pisos".
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