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El ex jefe del FBI lanzó un feroz ataque a Trump, que prometió “combatir” y “ganar” la batalla
El exfuncionario agregó más leña al escándalo por la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016 y sugirió que el equipo del republicano estaba al tanto de lo que ocurría.
PROTAGONISTA. El ex jefe del FBI, James Comey, se plantó ayer contra el presidente Donald Trump, al que acusó de haber “mentido” sobre los motivos de su despido.
El gran golpe de Comey vino cuando no descartó que Trump haya participado en los operativos rusos, algo tan grave que podría llegar a ser traición, y un punto que pidió sea investigado en privado.
Mientras tanto, el presidente no le dio el gusto a aquellos esperaban a que contestara a Comey en su hiperactiva cuenta de Twitter. Trump se limitó a asistir a una conferencia conservadora en Washington para destacar sus logros e ignoró a los periodistas que le pidieron una reacción en una reunión sobre infraestructuras en la Casa Blanca. "No nos desviarán de esta causa justa, para intentar detenerlos a todos ustedes", dijo Trump en un evento de la Coalición Fe y Libertad en la capital estadounidense. "Sabemos luchar mejor que nadie y nunca, jamás, nos rendiremos. No nos rendiremos y somos ganadores y vamos a luchar y ganar y tendremos un futuro increíble", agregó.
Por su parte, el abogado personal de Trump, Marc Kasowitz, leyó un comunicado en el que atacaba la credibilidad del testimonio de Comey, especialmente la petición atribuida a Trump de poner fin a la investigación a Michael Flynn, que dimitió como asesor presidencial de seguridad nacional por sus lazos con Rusia.
Kasowitz subrayó que Comey mintió al asegurar que el mandatario le pidió "lealtad" y recomendó investigar al exdirector por filtrar sus conversaciones con Trump a la prensa, algo que confesó en la audiencia.
El episodio marca un punto de inflexión clave en la presidencia de Trump tras menos de medio año de un mandato de cuatro, en cuyo ecuador (2018) habrá elecciones legislativas que podrían cambiar el dominio republicano del Congreso y poner a Trump ante el abismo del "impeachment", nunca culminado con éxito en EE.UU.
Según declaró al diario Político el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Harvard Laurence H. Tribe el testimonio de Comey, si resultara cierto, muestra un comportamiento presidencial "impropio" y hace más "plausibles" cargos que "potencialmente serían devastadores para la Presidencia de Trump". Los senadores demócratas ya hablan con comodidad de la obstrucción a la Justicia de Trump, un cargo que podría servir para destituir al mandatario, pese a que no se vea implicado ni directa ni indirectamente en los supuestos intentos rusos de interferir en el resultado de las elecciones.
"Los muros se están acercando y encerrando al presidente cada día", aseguró en un comunicado el senador demócrata Chris Murphy, quien pidió llamar a testificar al presidente para escuchar su versión de la historia. Chuck Schumer, el líder demócrata del Senado y el que marca los tiempos de su bancada, aseguró que "hay muchas preguntas por responder" y "mucho trabajo para los investigadores en el Congreso" y bajo las órdenes de Robert Mueller.
Mueller, también exdirector del FBI, fue nombrado una semana después del despido de Comey fiscal especial para investigar la trama rusa, algo que trae los ecos del escándalo "Watergate", que acabó con la presidencia de Richard Nixon en 1974. De Mueller y del Congreso puede depender el futuro de un presidente que ya llegó al poder salpicado por el escándalo.
Agencias EFE y ANSA, y Ámbito Financiero


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