6 de enero 2010 - 00:00

El fan Julio De Vido

Según reveló ayer el cardiólogo Sergio Perrone, el interés por la salud de Sandro del ministro de Infraestructura y Planificación, Julio De Vido, excedió el del funcionario. Perrone contó que De Vido, también paciente suyo, no dejó pasar uno solo de los 45 días de internación sin que lo llamara a su celular para interiorizarse sobre su estado y, además, para ofrecerle la ayuda que necesitara.

El médico contó que le agradecía aquella ayuda, aunque en la clínica mendocina no faltaba nada.

Lo que sí hubiese necesitado era un imposible, una vuelta atrás en el tiempo: de lo que más arrepentido estaba Sandro era de su adicción al tabaquismo, y Perrone también dijo ayer que en los últimos tiempos, cuando tenía que firmar algunas de las fotos que le acercaban sus admiradoras en las que apareciera con el cigarrillo en la boca, lo tachaba con una lapicera antes de autografiarla.

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