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El ferrocarril del Oeste quiere levantar barreras
Mauricio Macri, Matteo Renzi y María Eguenia Vidal realizaron una recorrida por las instalaciones de la obra.
Ayer, el presidente Mauricio Macri relanzó el proyecto de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, en la localidad bonaerense de Haedo, donde estuvo acompañado por el primer ministro italiano Matteo Renzi. Se prevé que unos 6,5 millones de personas provenientes de la Ciudad de Buenos Aires, los municipios de Tres de Febrero, La Matanza, Ituzaingó, Merlo, Moreno y Morón utilicen este servicio. Entre los principales objetivos, se encuentran la eliminación de sus 52 pasos a nivel y de 29 cruces peatonales que hoy generan grandes embotellamientos y caos vehicular.
La obra, que implicará una inversión de u$s 3.000 millones, se realizará a 22 metros de profundidad, lo que equivale a un edificio de 7 pisos. Para ello se utilizará una máquina especial llamada T.B.M. (Tunnel Boring Machine). Se trata de una tuneladora que tiene 12 metros de diámetro (tal como un edificio de 4 pisos). Esta tecnología es la misma que se utilizó para unir Francia con Inglaterra cuando se construyó el famoso eurotunel que cruza el Canal de la Mancha. Mientras la obra se lleva a cabo el servicio del tren Sarmiento seguirá funcionando con normalidad. Se calcula que tardará entre 44 y 48 meses en estar finalizada.
El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, recalcó que este megaproyecto reducirá la frecuencia de los trenes de 10 a 3 minutos, igualándola así con la del subte, lo que hoy no se puede hacer dado que, de aumentar el servicio el tiempo que la barrera estaría baja sería dramático. De hecho, la espera llevó reiteradas veces a que los autos cruzaran con barrera baja y hubiera un desenlace fatal.
Actualmente, en la Ciudad de Buenos Aires existen 137 pasos a nivel en las líneas Roca, Belgrano Sur y Norte, Sarmiento, Mitre, San Martín y Urquiza, y sólo 22 cruces bajo nivel. Por eso, este nuevo soterramiento, que conecta la Capital Federal con el conurbano, aliviaría ampliamente el tránsito que caracteriza a Buenos Aires.
La controvertida obra fue anunciada en diversas ocasiones y nunca se concretó. En 2000, el entonces jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, anunció la construcción de 5.600 metros de túnel para eliminar 21 barreras. Nunca sucedió. En 2006, el presidente Néstor Kirchner retomó los planes. La meta era aumentar la capacidad de transporte en un 40% para las fechas del Bicentenario. En 2008, Cristina de Kirchner volvió a anunciar la obra. Luego, en 2012, lo hizo Florencio Randazzo. Ahora la excavación del túnel vuelve a figurar en agenda. La concreción del proyecto está a cargo de una Unión Transitoria de Empresas conformada por la firma argentina Iecsa (propiedad del primo de Macri, Angelo Calcaterra), la española Comsa, la italiana Ghella y la brasileña Odebrecht.

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