- ámbito
- Edición Impresa
El G-20, contra la especulación en materias primas
El ministro de Agricultura de Francia, Bruno Le Maire, junto con el ministro de Economía, Amado Boudou, y el de Agricultura, Julián Domínguez, acordó combatir la volatilidad de los precios de las materias primas con más producción, sin limitarlos.
Fue en un seminario preparatorio a la reunión de ministros de Economía y Finanzas del G-20, quienes presentarán sus propuestas a los presidentes en la cumbre que celebrará el foro de países industrializados y emergentes en noviembre en Cannes, Francia.
El debate de ayer y hoy tiene como punto de partida una propuesta de Francia, que este año preside el G-20, para una mayor regulación de los mercados de materias primas, en particular el de los alimentos. En el seno de este bloque de países hay fuertes divergencias sobre la posibilidad de establecer límites a los precios internacionales, iniciativa a la que se oponen los grandes productores y exportadores de alimentos, en particular la Argentina, Brasil, Australia y Canadá.
En este escenario, el ministro francés de Alimentación y Agricultura, Bruno Le Maire, aclaró ayer en conferencia de prensa en el hotel Alvear que su país «no quiere, de ninguna manera, limitar los precios de las materias primas agrícolas», sino que, por el contrario, el objetivo de Francia es «evitar y combatir la excesiva volatilidad de los precios y la especulación financiera sobre las materias primas agrícolas», agregó Le Maire.
De esta manera, intentó coincidir con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien rechazó cualquier regulación en el precio de los alimentos. «No vamos a permitir que en aras de la volatilidad se sacrifique el esfuerzo de los productores argentinos», advirtió Domínguez. «El desafío de la seguridad alimentaria mundial se alcanza con más producción, más tecnología y más competitividad con más productores», dijo Domínguez al esbozar una solución para el aumento.
El alto precio internacional de los commodities agrícolas como la soja -ronda los u$s 500-, o el maíz y el trigo -en torno ambos a los u$s 300-, pone en alerta a los Gobiernos productores que pretenden abastecer al mercado interno como prioridad. Según un estudio del Banco Mundial, en el último año los valores de los alimentos crecieron un 36%, lo que genera tensiones inflacionarias.
«El impacto del cambio climático sobre los precios (agrícolas) es un inconveniente con que tendremos que convivir en los próximos años», señaló ayer Domínguez. La Argentina ya acordó un espacio común con Australia, Sudáfrica y Brasil, en el denominado G-4, desde el que se impulsarán herramientas para mitigar la volatilidad de los precios derivada de los ciclos productivos, pero sin fijar topes de precios.
Del cónclave en Buenos Aires participan representantes de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, Japón, Italia, Alemania, Reino Unido, Francia y Rusia, Corea del Sur, la Argentina, Australia, Brasil, China, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica y Turquía.


Dejá tu comentario