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El girasol hace flor en el NEA
Si bien para la campaña 2009/2010 las condiciones climáticas no favorecieron su implante, la región ofrece grandes chances para una superficie potencial de 500 mil hectáreas, aunque en el ciclo actual sólo se cubrirán unas 200 mil.
La importancia del cultivo para esta zona quedó demostrada en dos congresos recientes que se realizaron en esa parte del país, uno en la ciudad de Charata y el otro en el norte de Santa Fe, que también atrajo la atención de productores de Corrientes y de Santiago del Estero, organizados por la Asociación Argentina del Girasol (Asagir).
La región fue una de las que más sufrieron el impacto de la sequía, ya que hace más 10 meses que no llueve en forma importante en Chaco, aunque en el norte de Santa Fe la cosa está un poco mejor y ya se implantó el 98% sobre un total de 200 mil hectáreas.
En el NEA, a diferencia de la Pampa Húmeda, la mayoría de los productores, en particular los más conservadores realizan siembra convencional y una cantidad menor, los más jóvenes, incursionaron en la siembra directa, con lo cual lograron optimizar el potencial del suelo sumado a las ventajas que ofrece la incorporación de tecnología.
El productor convencional hace un planteo conservador y ve que al que hace siembra directa le va bien porque obtiene mejores rindes cuando hay agua, al obtener 500 kilos más que el otro por hectárea y hasta puede llegar a unos 2.200 kilos contra los 1.600 kilos que se logran en siembra convencional. El productor de siembra directa, si no tiene agua, no se siembra, hace un planteo más racional.
Brecha
Recientes estudios realizados por ASAGIR muestran que existe una brecha entre los rendimientos promedio del país y los rendimientos logrables de 1.000 kg.
Esa diferencia puede tener, principalmente, dos componentes: ambiente y conducción del cultivo.
Si se lograra disminuir esa brecha en un 50%, los rendimientos medios pasarán de 1,7 a 2,2 toneladas por hectárea con beneficios para el productor, el sector y el país, por mayor producción, comentó a Ámbito del Campo el director ejecutivo de la entidad, Carlos Feoli.
Feoli explicó que el productor de punta «toma la innovación porque sabe que es un tema mayor, porque invierte 10 para obtener una ganancia de 12, 14 y hasta 16. Si puede comprobar que un insumo tiene menor riesgo en término de respuesta, lo toma».
Con el desarrollo de los híbridos, como el maíz, girasol o sorgo en todo el mundo, el productor evoluciona por las distintas variedades muy rápidamente. «Los 100 millones de toneladas de los rendimientos son producto de una expansión de los incrementos de los rendimientos unitarios y una expansión del área agrícola», agrega.
En esta región de la Argentina se producen 1.000 kilos de granos y el 30% de aceite, algo más de 300 kilos de aceite por hectárea. Hoy los productores, con un promedio de 1.600 kilos/hectárea obtienen un 45% de aceite, más del doble de aceite que se lograba 20 años atrás.
«Desde la década de los 80 hasta ahora, pasamos de las variedades a los híbridos, que ofrecen una mejor genética y más control de malezas e insectos, con lo que se obtiene una mayor seguridad en los rendimientos al obtener una mayor cantidad de plantas», apunta el técnico.
Rotación
Si un agricultor quiere incursionar en la siembra directa, tiene que arrancar al menos en tres campañas con otros cultivos, sin girasol. El antecesor puede ser sorgo, que deja mucho rastrojo. La cobertura es clave en los sistemas conservacionistas.
Una práctica podría ser sorgo, soja, meriloto (un tipo de pasto), que aporta nitrógeno al suelo y también se recomienda el uso de rastrojo de trigo.
La Asagir estableció algunas claves para obtener un buen girasol en siembra directa, a partir de un buen barbecho y un manejo racional del agua almacenada en el suelo previo a la siembra (140-160mm de agua) puede representar el 30% del consumo total de agua de un girasol de 2.500 kilos por hectárea.
Un aspecto fundamental es mantener la limpieza de los lotes que permitirá una siembra en época y un desarrollo inicial óptimo. Si el lote está enmalezado, se pueden perder, en el mes previo a la siembra, hasta 60 milímetros de agua y comprometer seriamente el rendimiento futuro.

