26 de marzo 2010 - 00:00

El girasol hace flor en el NEA

La ampliación de la frontera agrícola hacia el noreste argentino (NEA) abrió excelentes posibilidades para la realización de numerosos cultivos, entre ellos el girasol, que si bien para la campaña 2009/10 las condiciones climáticas no favorecieron mucho su implante, la región ofrece grandes posibilidades para una superficie potencial de 500 mil hectáreas, aunque en la campaña actual se cubrieron algo más de 200 mil hectáreas.

La importancia del cultivo para esta zona quedó demostrada en dos congresos que se realizaron en esa parte del país, uno en la ciudad de Charata, Chaco y el otro en el norte de Santa Fe, que también atrajo la atención de productores de Corrientes y de Santiago del Estero, organizados por la Asociación Argentina del Girasol (ASAGIR).

La región fue una de las más castigadas por el impacto de la sequía, ya que no llovió a lo largo de casi un año en Chaco, aunque en el norte de Santa Fe la cosa está un poco mejor porque se cubrieron con el cultivo más de 140 mil hectáreas, mientras que entre Chaco, Formosa y este de Santiago del Estero la superficie destinada al cultivo sumó poco más de 62 mil hectáreas, con lo cual en el NEA se destinaron 202 mil hectáreas al cultivo de la oleaginosa, superficie que representa el 16,5% del total país que en esta campaña alcanzó a 1.265.000 hectáreas. Hasta el 18 de marzo último se llevaban cosechadas 697.692 toneladas. Del total de esa superficie, en la región II (Formosa, Chaco y este de Santiago del Estero) fueron cosechadas algo más de 55 mil hectáreas, con un rinde promedio de 7 quintales por hectárea y una producción que alcanzó a las 38.626 toneladas, mientras que en el norte de Santa Fe, se trillaron un total de 112 mil hectáreas, con un rinde promedio de 11 quintales por hectárea, con un volumen de 123 mil toneladas, según datos relevados al 18 de marzo de este año por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Siembra

En esta parte de la geografía argentina, a diferencia de la Pampa Húmeda, la mayoría de los productores, en particular los más conservadores realizan siembra convencional y una cantidad menor, los más jóvenes, incursionaron en la siembra directa, con lo cual lograron optimizar el potencial del suelo sumado a las ventajas que ofrece la incorporación de tecnología. El productor convencional hace un planteo conservador y ve que al que realiza siembra directa le va bien porque obtiene mejores rindes cuando hay agua, al obtener 500 kilos más que el otro por hectárea y hasta puede llegar a unos 2.200 kilos contra los 1.600 kilos que se logran en siembra convencional. El productor de siembra directa, si no tiene agua, no siembra, hace un planteo más racional.

«Estudios realizados por ASAGIR muestran que existe una brecha entre los rendimientos promedio del país y los rendimientos logrables de 1.000 kilos. Esa diferencia puede tener, principalmente, 2 componentes: ambiente y conducción del cultivo. Si se lograra disminuir esa brecha en un 50%, los rendimientos medios pasarán de 1,7 a 2,2 toneladas por hectárea con beneficios para el productor, el sector y el país, por mayor producción», comentó a Ámbito del Campo el director ejecutivo de la entidad, Carlos Feoli.

Con la práctica de la siembra convencional se afecta las condiciones del cultivo, lo que implica un mayor costo por mover el suelo. Si hubiese agua, al mover el suelo, respecto de siembra directa, se perdería hasta 60 milímetros de este fluido vital, por la evaporación.

Feoli explica al respecto, que el productor de punta «toma la innovación porque sabe que es un tema mayor, porque invierte 10 para obtener una ganancia del 12, 14 y hasta 16. Si puede comprobar que un insumo tiene menor riesgo en término de respuesta, lo toma».

Con el desarrollo de los híbridos como el maíz, girasol o sorgo en todo el mundo, el productor evoluciona por las distintas variedades muy rápidamente. «Los 100 millones de toneladas de los rendimientos, son producto de una expansión de los incrementos de los rendimientos unitarios y una apertura del área agrícola», agrega.

En esta región de la Argentina, se producen 1.000 kilos de granos y el 30% de aceite, algo más de 300 kilos de aceite por hectárea. Hoy los productores, con un promedio de 1.600 kilos por hectárea obtienen un 45% de aceite, más del doble de aceite que se lograba 20 años atrás.

«Desde la década de los 80 hasta ahora, pasamos de las variedades a los híbridos, que ofrecen una mejor genética y más control de malezas e insectos, con lo que se logra una mayor seguridad en los rendimientos al obtener una mayor cantidad de plantas», apunta el técnico.

En resumen, el productor que no tomó la tecnología es por cauteloso, pero todos terminan sembrando híbridos. De allí que la mitad de la superficie implantada con este cultivo se hizo en siembra directa con nuevas tecnologías y un novedoso sistema de control de malezas e insectos.

Apostar a la rotación

En el NEA aún practican la siembra convencional del girasol y de otros cultivos, pero cada vez se hace más necesario preservar el recurso suelo y para ello es fundamental abrir una etapa de transición para llegar a la rotación de cultivos.

En el girasol la práctica es distinta a la de los otros cultivos. En soja y trigo, se puede empezar una rotación con trigo o con soja.

Para la oleaginosa en cuestión, antes de entrar a una rotación, el suelo debe tener al menos tres o más años de siembra directa porque es allí cuando empieza a estabilizarse y se ven las raíces de los cultivos anteriores. En un lote en que se practica la siembra directa, después de ser laboreado durante mucho tiempo, la raíz del girasol no penetra salvo que esté muy mojado.

Si un agricultor quiere incursionar en siembra directa, tiene que arrancar, al menos en tres campañas con otros cultivos, sin girasol. El antecesor puede ser: sorgo (deja mucho rastrojo como todos los cereales; la soja no deja nada, el girasol más o menos); porque la cobertura es clave en los sistemas conservacionistas. Una práctica podría ser sorgo, soja, meriloto (un tipo de pasto), que aporta nitrógeno al suelo y también se recomienda el uso de rastrojo de trigo.