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El Gobierno ahora busca canjear los Boden 2012
Hernán Lorenzino
La ventaja de este canje es que los Boden 2012 están casi en su totalidad en manos locales, lo que facilita el proceso. El canje de los PG demostró que es sencillo negociar y «convencer» a los tenedores locales, pero que es mucho más duro lograrlo con los extranjeros.
Tal como la está diseñando la Secretaría de Finanzas, a cargo de Hernán Lorenzino, este canje tendría características particulares, porque no se trataría de un canje uno a uno, es decir la entrega del título de corto plazo por un monto similar de capital de otro de largo plazo. En este caso, el mecanismo elegido consistiría en canjear la mitad de la tenencia de Boden 2012 por un nuevo bono a largo plazo, pero por la otra mitad el inversor que así lo desee podrá cobrar en efectivo.
Se avanzaría así con una estrategia que en reiteradas oportunidades se le recomendó a la Casa Rosada, pero que hasta ahora no se había implementado: aprovechar la baja en los precios de los títulos públicos para recomprar deuda con importantes ahorros. Salir a recomprar Boden en estos momentos significa un ahorro de hasta el 20% sobre el monto nominal que se deberá pagar en pocos meses.
El próximo vencimiento de capital del Boden 2012 es en agosto y significará para el Gobierno la erogación de más de u$s 2.500 millones, lo que constituye el pago más abultado de 2009.
«Si el mercado desconfía de la capacidad de pago de la Argentina, que es lo que parece si juzgamos por los precios de nuestros bonos en el mercado, qué mejor idea para los inversores que aceptar un pago adelantado del Gobierno», aseguró una alta fuente del Ministerio de Economía a este diario para justificar el diseño de la transacción.
Tal como se hizo con los PG, el ámbito en el que se realizaría el canje es el Mercado Abierto Electrónico. Pero tendría características particulares, ya que los interesados en participar deberán licitar de acuerdo con el precio que quieren cobrar por sus bonos, con el sistema holandés. Esto significa que el Gobierno elegirá las propuestas más baratas (o las que se acerquen más a los actuales valores del Boden 2012 en el mercado) para aceptarlas como parte de la transacción. Aquellos inversores que pidan precios demasiado elevados no serían seleccionados.
En resumen, éste sería el esquema que diseña el Gobierno para el canje de Boden:
Será una transacción voluntaria. Cada tenedor podrá optar por entrar o no.
Aquellos que no participen seguirán cobrando el capital y los intereses del título como vienen haciéndolo hasta ahora. El próximo pago es en agosto próximo.
Quienes ingresen en la licitación, recibirán por el 50% del título un nuevo bono en dólares de largo plazo, que podría ser el Discount. Por el 50% restante cobrarán los dólares correspondientes en efectivo y de manera adelantada (esto significa que no deberán esperar al vencimiento de agosto para hacerse de los fondos).
Aún antes de lanzar la oferta, el Gobierno se asegura una aceptación más que importante, ya que hay varias entidades y organismos públicos que tienen importantes cantidades de Boden 2012 en sus carteras. Entre ellos, el Banco Nación, el Provincia y la ANSES, a cargo de Amado Boudou, que heredó los bonos que estaban en posesión de las AFJP.
Además, se estima que muchos bancos y compañías de seguros participarán en la transacción. El argumento oficial para «seducirlos» es que ya tienen elevados niveles de liquidez ($ 15.000 millones en pases depositados en el Central), por lo que no tendrían urgencias ni necesidad de cobrar la totalidad del vencimiento de este título, pudiendo aceptar un bono de mayor plazo. Sería, además, un aporte para permitirle al Gobierno estirar los plazos de pago y aliviar los vencimientos de 2009.
Si el nuevo canje es exitoso, aumentan las chances para una recuperación de los bonos argentinos y la consiguiente rebaja del riesgo-país, lo que a su vez también mejoraría las perspectivas de empresas y bancos para volver a financiarse en los mercados de capitales a tasas razonables. Desde este punto de vista, una operación de estas características tendría beneficios para el Gobierno, pero también para el sector privado.
En caso de proseguir exitosamente, este canje serviría como plataforma para avanzar en una propuesta a los holdouts, aquellos bonistas que se quedaron fuera del canje de 2005. El Gobierno se mantiene en contacto con los tres bancos que diseñaron la propuesta el año pasado (Citigroup, Deutsche y Barclays), y la decisión política es continuar en este camino para cerrar la operación definitivamente y liberar los embargos que pesan sobre los activos argentinos en la Justicia neoyorquina. No obstante, parece muy complicado lograrlo mientras subsista semejante incertidumbre en los mercados.


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