El Gobierno español enfrenta una ola de críticas por la venta de bombas a Arabia Saudita

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El acuerdo había sido cerrado por el Gobierno anterior. Quienes lo fustigan temen que la artillería sea utilizada contra los civiles de Yemen, en guerra desde 2015.

Madrid - El Gobierno de Pedro Sánchez enfrentaba una ola de críticas por haber decidido entregar 400 bombas de precisión a Arabia Saudita poco después de poner en dudas el contrato por la implicación de Riad en la guerra de Yemen y las constantes víctimas civiles que se le adjudican.

"La decisión final es que estas bombas se van a entregar para honrar un contrato que viene del año 2015. No se ha detectado ninguna irregularidad que permitiese no ponerlo en práctica", declaró el Ministro de Relaciones Exteriores, socialista Josep Borrell a la radio Onda Cero, la semana pasada.

La operación por un valor de 9,2 millones de euros fue cerrada cuando gobernaba Mariano Rajoy, del Partido Popular, destituido en junio pasado. Sin embargo, la ejecución quedó en manos de sus sucesores, los socialistas, que informaron que lo someterían a revisión. Más tarde, los medios de comunicación revelaron que el trato estaba cancelado y que las autoridades ibéricas devolverían el dinero a la monarquía islámica. Así, España seguía el camino de otros socios de la Unión Europea (UE), como Alemania, que restringieron la comercialización de armamento que pueda utilizarse en la guerra en curso en la península arábiga.

Este anuncio disparó temores por un contrato más voluminoso, que la Moncloa cerró este año con el reino saudita para entregarle cinco buques de guerra de aquí a 2022. Dicho acuerdo asciende a más de 1.800 millones de euros y de él dependen unos 6.000 empleos directos e indirectos, principalmente en la bahía de Cádiz (Andalucía, sur), donde los trabajadores llevaron a cabo protestas en los últimos días para presionar al Gobierno socialista. Finalmente, Borrell confirmó que la entrega de las bombas guiadas con láser se llevará a cabo.

"Arabia Saudita considera las relaciones comerciales en materia de armamento como un todo. Hemos estado una semana discutiendo y al final hemos llegado a la conclusión de que había que cumplir con este contrato", sostuvo Borrell.

En cuanto a los temores manifestados por las ONG de que el material cause víctimas civiles, el canciller sostuvo que "es un armamento de precisión" que "no produce efectos colaterales, en el sentido de que da en el blanco que se quiere con una precisión extraordinaria de menos de un metro".

Desde marzo de 2015, Arabia Saudita lidera en Yemen una intervención regional contra una rebelión proiraní. La contienda ha dejado unos 10.000 muertos, en su mayoría civiles, y provocado la peor crisis humanitaria del mundo, de acuerdo con Naciones Unidas (ONU).

"El Gobierno sabe que lo que está vendiendo son láser de alta precisión y, si son de alta precisión no se van a equivocar matando yemeníes", justificó la portavoz de Sánchez, Isabel Celaá, dos días después de que se produjera la entrega. Sin embargo, no pudo garantizar que la armas no se usen contra la población civil de Yemen.

La decisión de Madrid fue criticada por Amnistía Internacional (AI), que lanzó la iniciativa titulada "Hay amistades que matan", con el objetivo de frenar futuros contratos de venta de artillería a Riad. "Con estas armas se cometieron atrocidades en Yemen. Con este tipo de bombas, Arabia Saudita ataca hospitales, colegios, mercados y bodas (...). Es el ejemplo de Buthaina, de 5 años, superviviente del ataque saudita que en 2017 mató a sus padres y cinco hermanos y hermanas de entre dos y 10 años de edad. Un ataque en el que también se usaron bombas guiadas por láser", se lee en el escrito.

De acuerdo con un artículo publicado por el diario El País de Madrid, "España batió un récord en la venta de armamento a Arabia Saudita" en 2015, "el año en que estalló la guerra de Yemen". "Las exportaciones a ese país representaron un 14% del total y prácticamente duplicaron las cifras de 2014", revela, y agrega que aunque los principales receptores del armamento son socios de la OTAN, "las ventas al Estado de la península arábiga y a otros de dudosa reputación en derechos humanos se han disparado en los últimos años". Por lo pronto, el plan de Sánchez, estudia aumentar los controles para contratos futuros.

Ámbito Financiero y Ágencia AFP

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