El Gobierno se resigna a un 2011 sin Presupuesto tras caer sesión

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Que la Argentina no tenga ley de Presupuesto nacional para 2011 sólo parece un hecho grave para la oposición, que deberá mirar desde afuera cómo el Gobierno maneja el gasto por decreto, continuando con la ley que utilizó este año y que, además, ya modificó vía decisiones administrativas hasta el hartazgo. Por ahora ése es el resultado de la sesión que terminó ayer a la madrugada en Diputados en medio de un escándalo por supuestos intentos de sobornos del oficialismo a opositores (para que abandonaran el recinto facilitándole el número para la votación) y la vuelta a comisión del proyecto.

Esa decisión se tomó en una votación que perdió el kirchnerismo. En principio Claudio Lozano había pedido un cuarto intermedio de una semana para negociar un acuerdo entre los tres dictámenes en pugna. Se le dijo desde la presidencia que esa moción no era posible al haberse votado antes una propuesta similar de Felipe Solá. En realidad no quedó claro a qué restricción reglamentaria se refería Eduardo Fellner. Finalmente la moción mutó en un pedido de vuelta a comisión en el que esta vez triunfó la oposición.

Los bloques la justificaron en que durante una nueva ronda de discusiones la semana próxima en la Comisión de Presupuesto y Hacienda se podría lograr un acuerdo para modificar el proyecto oficial y permitir una nueva votación, tras la negativa de Agustín Rossi, por órdenes directas de Cristina de Kirchner, de aceptar cualquier cambio al proyecto.

Esa opción es hoy imposible. El kirchnerismo ayer daba por muerto el dictamen de Presupuesto. Eso implica que no está dispuesto a sentarse a discutir modificaciones en Presupuesto y Hacienda. Menos cuando algunas de ellas pasan por ajustar la pauta de inflación, incorporar el pago del 82% móvil a jubilados o limitar planillas de obras para Planificación Federal, entre otros temas.

Comodidad

Más cuando el Gobierno está más cómodo pensando en una reconducción del Presupuesto 2010, que le evitará los controles que implica la ley de Presupuesto. Con los excedentes de recaudación y el nivel de gasto y obras que estaban previstos para este año Cristina de Kirchner tiene margen suficiente para manejar el Presupuesto por decreto durante 2011.

La Presidente parece estar cómoda con esa idea. Ayer por la mañana se comunicó con Rossi y no pareció desesperada con la posibilidad de no contar con un Presupuesto. Todo lo contrario: volvió a dar la orden al jefe de bloque de no aceptar cambio alguno. Casi como si estuviera en medio del conflicto por la Resolución 125.

Alternativa

Esa decisión cierra cualquier camino a un acuerdo. El único camino alternativo, entonces, para el Gobierno, sería reunir el número necesario para aprobar el proyecto. Alguna luz se prendió ayer para esa posibilidad: Mauricio Macri les ordenó a sus diputados, en medio de una reunión de reprimenda por los faltazos en el recinto, que apoyaran en general el Presupuesto del Gobierno (ver pág. 5). Claro que luego Rossi debería conseguir el número para evitar que le modifiquen el articulado.

«Siempre se votaron los presupuestos que enviaba el Poder Ejecutivo; nunca se modificó una pauta presupuestaria. Siempre se privilegió el hecho de que el rol del Congreso es de control y no de Gobierno», dijo entonces Rossi y agregó: «Es la primera vez, desde la recuperación de la democracia, que estamos en una situación institucional de este tipo». Y luego reconoció que a Cristina de Kirchner no le preocupa que el proyecto no resulte aprobado: «De alguna manera vamos a gobernar», dijo.

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