2 de diciembre 2010 - 02:35

El Gobierno ya busca votar en marzo parte del Presupuesto

• Negociación comenzó en el Congreso.
• Cristina de Kirchner puede manejar el gasto, pero no nuevo endeudamiento

Gerardo Morales, Miguel Pichetto
Gerardo Morales, Miguel Pichetto
El Senado esperaba ayer la convocatoria de Cristina de Kirchner a sesiones extraordinarias, un llamado que tendrá el solo efecto de aprobar en una sesión el 15 de diciembre los acuerdos pendientes para ascensos de militares, diplomáticos y jueces y la prórroga de la vigencia del impuesto adicional de emergencia sobre el precio de los cigarrillos, que vence el próximo 31 de diciembre. Con ese trámite quedaría terminado el año en el Congreso, habida cuenta de que Diputados ya cerró ayer por vacaciones.

Ese final se da, por ahora, en un clima de armonía que no se vio este año en el Congreso. En el Senado, tanto kirchneristas como radicales están interesados en aprobar, sobre todo, los ascensos en el cuerpo diplomático, donde cada partido tiene su interés común. Así lo dijeron tanto Miguel Pichetto como el radical Gerardo Morales.

Pero mientras eso sucede, hay temas pendientes que esperan a marzo y que ya se comenzaron a negociar. El Gobierno puede prescindir de la Ley de Presupuesto nacional 2011 para administrar el gasto y disponer de los recursos. Tiene para eso la facultad que le da la Ley de Administración Financiera para reconducir el Presupuesto 2011. Lo que los límites de esa ley no le permiten lo podrá arreglar utilizando los superpoderes del artículo 37 de esa misma norma; y lo demás, a través de decretos de necesidad y urgencia.

Hasta allí, ninguna novedad. Pero sí tendrá problemas en materia de endeudamiento. La Constitución nacional en esto es estricta: corresponde al Congreso de la Nación el arreglo de la deuda.

Autorización

De ahí que el Gobierno ya sabía de antemano que, sin Presupuesto, necesitará entre marzo y abril que las cámaras le aprueben la autorización para realizar operaciones de deuda.

El capítulo VII del proyecto de Presupuesto que no se llegó a aprobar el artículo 47 comienza: «Autorízase, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 60 de la Ley Nº 24.156 de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional, a los entes que se mencionan en la Planilla Anexa al presente artículo a realizar operaciones de crédito público por los montos, especificaciones y destino del financiamiento indicados en la referida planilla».

Es sólo un ejemplo, pero está claro que el Gobierno puede pagar deuda, pero no contraer nueva, sin la autorización del Congreso, ni otorgar avales para obras públicas que no estuvieran autorizados en deudas anteriores.

En el artículo 48 se repite el mismo esquema: «Fíjase en la suma de $ 14.000.000.000) el monto máximo de autorización a la Tesorería General de la Nación... para hacer uso transitoriamente del crédito a corto plazo a que se refiere el artículo 82 de la Ley Nº 24.156». O el artículo 49, que faculta a la Secretaría de Hacienda a «la emisión y colocación de Letras del Tesoro a plazos que no excedan

el ejercicio financiero hasta alcanzar un importe en circulación del valor nominal de $ 6.000 millones, a los efectos de ser utilizadas como garantía por las adquisiciones de combustibles líquidos y gaseosos, la importación de energía eléctrica, la adquisición de aeronaves, así como componentes extranjeros y bienes de capital para proyectos y obras públicas nacionales, realizadas o a realizarse».

Dentro de esas autorizaciones está la del artículo 51, más general que las otras: «Autorízase al Poder Ejecutivo Nacional a realizar operaciones de crédito público, cuando éstas excedan el Ejercicio 2011, por los montos, especificaciones, período y destino de finan- ciamiento detallados en la Planilla Anexa al presente artículo».

Todo eso, sin tomar en cuenta el pedido de autorización para crear un nuevo Fondo de Desendeudamiento por u$s 7.504 millones para cancelar deuda con reservas del Banco Central, que le hubiera evitado a Cristina de Kirchner tener que emitir un DNU como sucedió para los vencimientos de este año.

El kirchnerismo sabe que, sin Presupuesto, necesitará que el Congreso habilite el endeudamiento en operaciones que van desde renovaciones de Letras locales hasta el uso de fondos para la cancelación de títulos públicos. Obviamente, hacia marzo y abril, cuando se acerquen los vencimientos, la presión será superior, pero desde esta semana el tema está en la mesa de discusiones con la oposición, en una suerte de ensayo de lo que será uno de los años más complicados para el Congreso.

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