Competir con Brasil no es fácil. Y será menos fácil a la luz del alza del costo laboral en la Argentina. Un interesante trabajo de IDESA en ese sentido refleja un aspecto poco explorado hasta ahora. Este año, con pautas salariales del orden del 20%, los costos laborales argentinos medidos en reales superarán el promedio histórico. Pareciera que la solución argentina a esta cuestión pasara por el freno a las importaciones, pero la productividad mandará siempre. Es de manual. «Es legítima la aspiración de que los salarios mantengan el poder adquisitivo. Sin embargo, la dinámica de altos incrementos nominales de precios y salarios tiende a socavar la competitividad. Esto reduce la capacidad de exportar y de competir con las importaciones», dice IDESA. Prueba de ello es que, desde hace varios años, los costos laborales medidos en dólares están por encima de los observados en la convertibilidad. «El fenómeno fue disimulado por la apreciación del real brasileño, pero esta ventaja también se está agotando», concluye.
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