En condiciones normales, los bonos argentinos que se rigen por legislación local son menos queridos que los que siguen la ley extranjera, en donde hay más chances para recuperar lo invertido por vía judicial. Por eso rinden más los locales que los extranjeros. Pero en noviembre de 2012, el juez neoyorquino Thomas Griesa introdujo un cisne negro. Los buitres pueden capturar los pagos del país por los papeles con legislación Nueva York. Desde entonces, los de legislación local pasaron a ser más seguros que los de legislación extranjera. Sin embargo, el gráfico preparado por el Estudio Dujovne evidencia algo llamativo: que en las últimas semanas los bonos en el exterior están empezando a verse de nuevo más seguros, a perder rendimiento frente a los locales. Vuelve la normalidad (si no prosperan embargos).
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