El proceso de desendeudamiento (externo) emprendido desde 2003 parece haber revertido su tendencia este año, por primera vez, bastante antes de que el Gobierno se lance a tomar créditos en los mercados internacionales. La relación de la deuda sobre el PBI pegó un salto del 46,2% al 64,7% sólo por el efecto de la devaluación, que hace caer el denominador en este ratio, y el acuerdo sellado con Repsol (por unos u$s 6.000 millones) para compensarlo de la expropiación de YPF, que hace subir el numerador. La deuda en manos de privados y organismos multilaterales pasó así del 18% al 30% del PBI y ya es la mitad del total.
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