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“El hombre de al lado” ganó los Sur (pero no va al Oscar)
«El hombre de al lado» acaparó los Sur, otorgados por la Academia argentina, la misma entidad que envió «Carancho» al Oscar y después no la premió.
Anteanoche, en efecto, se dieron esos premios Sur. Cuando el estreno de «El hombre de al lado», este diario dijo, en su última línea, «se merece todos los premios que ganó y los que va a ganar», y la Academia le otorgó seis más, nada menos que los de mejor film, director (Mariano Cohn & Gastón Duprat), guión original (Andrés Duprat), música (Sergio Pangaro), actor y revelación masculina (Daniel Aráoz, hasta esa película solo un cómico a la espera de alguien que supiera explorarle otra veta). Este film, en su momento, no fue elegido para el Oscar aunque sí para los Goya.
La otra gran ganadora fue «El mural», de Héctor Olivera. Desdeñada por los autores de chapucerías, se alzó con los cinco premios de calidad artística a los que estaba nominada (y merecía más): mejor fotografía (el maestro Felix Monti), dirección de arte (Emilio Basaldúa), vestuario (Graciela Galán), maquillaje (Beatuska Stanislaw) y montaje (Marcela Sáenz).
El resto se lo llevaron «Por tu culpa» (Erica Rivas, mejor actriz), «Sin retorno» (mejor opera prima y Martín Slipak actor de reparto), «Igualita a mi» (Claudia Fontan, actriz de reparto, José Luis Díaz, sonido), «La mirada invisible» (Julieta Zylberberg, revelación femenina), «Cuestión de principios» (mejor adaptación, por un viejo trabajo del recordado Roberto Fontanarrosa con el director Rodrigo Grande) y «Un fueguito: la historia de César Milstein», de Ana Fraile, nieta del científico (mejor documental, ojala esto sirva para que el gobierno cumpla su lejana promesa de difundirla en diversos lugares educativos).
Gran perdedora fue, además de «Carancho», «Dos hermanos» de Daniel Burman, que se suponían ambos candidatos principales. Gratos momentos, la previa con un malbec suave de los viñedos mendocinos de Gustavo Santaolalla, el discurso breve y conciso de Juan José Campanella, y la regocijante charla de dos teóricos de cine de nivel internacional (así fueron presentados), Daniel Rabinovich y Marcos Mundstock. Eso fue una delicia, lástima que inmediatamente después tomó el micrófono un conductor televisivo digno de la kermesse de los sábados, y rompió todo el encanto, y algunos tímpanos.
El primer aplauso espontáneo de la noche fue cuando se mencionó a Liliana Mazure, presidenta del Incaa. Como se nota, sigue siendo bien apreciada entre la gente de cine, aunque este año ya le hicieron algunos cuestionamientos, y hasta se murmura que, fruto de una mala administración, el Incaa no podrá entregar créditos hasta mediados del 2011, lo que afectará los rodajes previstos para el primer semestre.
Paraná Sendrós

