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El horror, contado por el testigo clave del crimen del country
La cita forma parte de una declaración testimonial clave y hasta ahora inédita que consta de 15 páginas en la I.P.P Nº 14-14-2881-15, caratulada "Farré Fernando Gustavo, S/Homicidio Calificado".
Quirno y su colega Andrea Frencia eran los dos abogados que esa mañana acompañaban al matrimonio Farré-Schaefer para hacer la diligencia del retiro de las pertenencias de la mujer de la casa que alquilaban en ese exclusivo country.
"Nunca creí que esto iba a terminar así...", dice Quirno en la testimonial y explicó que aquel viernes llegaron a Martindale a las 11.10. "Claudia bajó con una valija. Fernando vino hacia nosotros, le dijo 'Hola Claudia' y entramos". El abogado contó que dentro de la casa estaban la abogada Frencia y "una señora grande" con "cara de pocos amigos" que después se dio cuenta de que era la madre de Farré.
"A Farré lo vi tranquilo. En ningún momento lo vi desubicado, ni ido, ni nada de eso. Estaba normal. Cuando saludé a la señora me di vuelta y la vi a Claudia avanzar con la valija hacia adentro de la casa. Fue la última vez que la vi viva...", relató el letrado.
Quirno contó que le pidió a su colega Frencia apartarse unos instantes hacia el exterior de la casa para poder hablar en privado y que pasaron "no más de 30 segundos" cuando empezaron a "oír gritos". Eran de la madre de Farré, que decía: "Así no vas a lograr nada. ¡Fernando, no! Hacelo por mí. ¡Abrí por favor!".
"Volvimos corriendo sobre nuestros pasos y la primera imagen que tuve es la señora golpeando con el puño una puerta al fondo de un pasillo", dijo Quirno, quien tuvo tal desesperación por intentar abrir el vestidor que agarró el picaporte y lo rompió por la fuerza que hizo.
Salieron al jardín y fue Nenina Castro, la madre del ahora imputado, quien rompió la ventana del vestidor. Quirno se acercó y así contó el horror: "Vi a Farré como de rodillas, con el cuerpo de Claudia debajo de él, en el piso. Ella estaba hecha un ovillo. El cuerpo se movía pero no sé si eran movimientos de ella defendiéndose o si eran por los golpes de Farré...". Ahí se dio cuenta de que "la estaba matando" y que lo que él creyó en un principio que eran golpes, en realidad eran puñaladas a pesar de que nunca vio los cuchillos.
"Ya Claudia no hablaba nada. Logré ver la cara de Farré totalmente desencajado. Estaba totalmente ensangrentado. Era como una cara de 'hice lo que tenía que hacer', como tranquilo", describió el abogado.
"Me dio mucho miedo", dijo Quirno, quien además explicó que Farré miró hacia afuera y pese a advertir que lo estaban mirando "seguía haciendo lo que estaba haciendo".
"No lo vi furioso ni ido. Tampoco se quiso escapar, ni se sonrió, ni nada. No sabía cómo iba a seguir. Capaz que seguía matando a alguien o a sí mismo...", afirmó Quirno, quien contó que salió corriendo e hizo dos llamados: a las 11.23 a su socio y a las 11.24 al 911.
"Alguien dijo que se estaba escapando. Llegaron dos móviles de la seguridad privada y oí que la madre no los dejaba entrar. Alguien decía que la madre estaba limpiando un cuchillo. Llegaron dos móviles policiales que confirmaron que no se había escapado, que estaba dentro de la casa detenido", concluye la declaración.


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