8 de diciembre 2014 - 00:00

El Impuesto a las Ganancias, cada año con más rating

La economía mundial está atravesando por una situación inédita. Todavía se están sintiendo los efectos que dejó la crisis de las hipotecas en Estados Unidos. Europa no termina de resurgir de sus propios problemas, con una desocupación que se resiste a ceder. Los mercados emergentes ya no despiertan tanto brillo como antes. Brasil, por ejemplo. Un economista escribe para este diario las enseñanzas del capitalismo, en momentos en que surgen críticas y escritores de moda contra ese sistema. En la Argentina, la alta presión impositiva hace surgir reclamos gremiales que ponen límite al accionar oficial. Interesantes análisis.

 El "modelo" K está basado en el gasto; de allí que no sólo consigue sus votos, sino que también se justifica ideológicamente. Y aunque recortar ese gasto al país le haría un enorme bien, es un suicidio político para el Gobierno con imprevisibles consecuencias. Pero al mismo tiempo el deterioro fiscal es notorio y promete avanzar, con los ingresos creciendo a un ritmo del 34% mientras los gastos lo hacen al 44%. Así, el déficit fiscal de 2014 superará los $ 170.000 millones, equivalente al 4% del PBI.

Según la Fundación Mediterránea, mientras hace un año el ingreso de AFIP le permitía al Gobierno financiar el 89% del gasto, ahora apenas alcanza para pagar el 82% de las cuentas. El resto se financia con emisión monetaria o endeudamiento. Y como ni bajar el gasto ni aumentar la deuda o la emisión son alternativas -suicidas por otro lado- en consideración, el Gobierno quiere sostener y aumentar la recaudación tributaria.

No viene mal remarcar que los impuestos en general, aun los teóricamente dirigidos hacia los ricos, recaen con más fuerza sobre los más pobres ya que cuanto más alta es la escala económica de una persona más instrumentos tiene para derivar las cargas fiscales hacia abajo, por ejemplo, un empresario para pagar los impuestos sube precios, baja salarios, etc., mientras que un desocupado no puede aumentar sus ingresos, pero debe absorber los aumentos de precios.

Se dirá que lo recaudado vuelve a los pobres en asistencialismo, pero aun suponiendo que esto fuera así, qué sentido tiene quitarles para luego devolverles lo poco que queda tras pasar por la burocracia. Por esto es que son inmorales las exacciones coactivas, como los abusivos impuestos, porque a diferencia del mercado donde cada uno paga por lo que quiere usar y así se produce la eficiencia -ya que cada uno se queda con lo que le viene mejor-, la extracción coactiva precisamente desvía los recursos hacia sectores no queridos, es decir, ineficientes.

En fin, volviendo al tema, la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, que los sindicalistas pretenden suprimir, está creciendo en importancia respecto de la porción que pagan las empresas. En 2007, cuando Cristina de Kirchner asumió la presidencia, el rubro de la cuarta categoría -es decir, la parte de Ganancias pagada por personas físicas- representaba un 30% del total del impuesto. En la actualidad, esa cifra subió hasta significar un 45%. Debido a la inflación no sólo hay gente que antes no tributaba y ahora sí, sino que además los que ya estaban alcanzados suben de categoría y el que antes pagaba el 20% pasa a pagar el 35%.

Por su lado, en octubre pasado el ingreso por Ganancias fue un 63% mayor que un año atrás, lo que implicaría un crecimiento real del 15% cuando se lo ajusta por inflación. Además Ganancias ha incrementado su recaudación real como consecuencia del "adelanto" que se les cobra a quienes compran "dólares ahorro" y a los que pagan con tarjeta en el exterior y que no todos luego reclaman.

Y Ganancias no solamente representa una parte importante de la recaudación fiscal, sino que su relevancia es creciente respecto de los demás impuestos. De hecho, en 2009 representaba el 19% del total de la recaudación, pero en 2010 pasó al 20%, en 2013 al 21% y en lo que va de 2014 ya es el 23%. Y mientras que su tendencia es creciente, los otros tributos -como el IVA o el impuesto al cheque- tienen una importancia relativa descendente. Notemos que cada punto porcentual del ingreso total significa $ 12.000 millones al año.

(*) Miembro del consejo asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California.

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