29 de noviembre 2016 - 00:06

El inagotable genio de Picasso en 74 dibujos magistrales

EL MUSEO DE ARTE MODERNO DE BUENOS AIRES EXPONE ESTAS OBRAS LLEGADAS DEL MUSEO DE PARÍS -Desde sus primeros trabajos, realizados cuando tenía 16 años, hasta uno terminado poco antes de su muerte en 1973, la exposición permite seguir una evolución crucial para la historia del arte moderno.

cuerpos. Arriba, “Tres bañistas” (1920), cuando sus mujeres empiezan a volverse inmensas y monumentales.
cuerpos. Arriba, “Tres bañistas” (1920), cuando sus mujeres empiezan a volverse inmensas y monumentales.
 Picasso llegó al Museo de Arte Moderno porteño con una gran muestra retrospectiva. Setenta y cuatro dibujos recorren la trayectoria del artista desde 1897, cuando apenas tenía 16 años, hasta 1972, un año antes de su muerte. Picasso es inagotable. No obstante, las obras que llegaron del Museo de Paris, elegidas por las curadoras Victoria Noorthoorn, directora del Mamba, y Emilia Philippot, perteneciente a la institución francesa, permiten seguir una evolución crucial para la historia del arte moderno. El dibujo se revela como una excelente técnica para conocer la intimidad del genio del arte, descubrir sus rasgos sensibles y analizar sus dramáticos cambios de estilo.

Casi al final del recorrido hay una obra de 1954 cargada de significación, "El pintor enmascarado y su modelo". La superficie está cruzada por varias líneas que terminan en ojos muy abiertos, se percibe como metáfora de la facultad de ver, es la mirada de un águila. La energía fluye en las obras, se desplaza de la mano del artista directa hacia el ojo del espectador. Picasso transmite de modo inmediato y con pulso firme el concepto de sus obras, seduce con su sensualidad y con su furia también.

El inicio de la muestra toca el sentimiento. La pena que procura la pobreza está presente en las siluetas oscuras de "Caridad", dibujadas a sus 16 años, en 1897, durante la tremenda crisis económica de España. Al despuntar el siglo XX, la mirada de un personaje bohemio y pensativo delata la melancolía, sentimiento que moviliza el inconsciente estético de los espectadores, al menos de quienes recuerdan los descarnados personajes de la época azul o, la historia del suicidio de Casagemas, el amigo de Picasso que en 1901 lo acompañó a París.

A partir de 1906 culmina el período doloroso. Picasso visita las muestras de Ingres, Manet, Derain y Matisse; descubre los fauvistas, el arte africano, la escultura ibérica antes de Roma y las formas sólidamente construidas de Cézanne. Más densos y corpóreos, sus dibujos investigan la estructura del motivo. Así llega el artista a las puertas del cubismo y, ahora sí, adquiere sentido el título de la muestra: "Pablo Picasso: Más allá de la semejanza". Allí están los estudios previos a "Les Demoiselles de Avignon", pintura que en 1907, cambia el rumbo del arte. La exposición exhibe una rareza: un dibujo plenamente abstracto creado en esa misma fecha, cuatro años antes de que Kandisky iniciara formalmente el movimiento.

Luego, en la serie de obras cubistas, el artista adopta distintos puntos de vista para mirar una misma realidad. Junto a Braque, Picasso deja de pintar los objetos como se ven, los muestra desde distintos ángulos y así termina por representar su idea de las cosas. Aparecen de este modo las caras ocultas de los objetos. Su obra se convierte en un instrumento del conocimiento y desemboca en el arte abstracto.

Etapas

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, la revolución cubista se agotaría al año siguiente y tras el encuentro de Picasso con el surrealismo, su arte se aquieta. Las etapas se suceden veloces, aunque suelen dejar un rastro perceptible en la obra posterior. En 1920 "Tres bañistas" descansan en la playa. En 1921 sus mujeres se vuelven inmensas y monumentales, como hieráticas estatuas esculpidas en piedra. La solemne "Joven con sombrero y las manos cruzadas" atraviesa el tiempo con su mirada hipnótica.

Este silencio neoclásico finaliza cuando comienza la violenta distorsión de las formas. En "Estudio para la alborada", Picasso deforma los cuerpos de "Tres mujeres desnudas", la primera está dada vuelta, con los pies para arriba; la figura de la segunda está hachada en rotundos planos cubistas; la tercera tiende a desintegrarse y presiona el límite de la condición humana. Frente a un caballo con garras de grifo que prenuncia el animal muerto del Guernica, está el rostro dislocado de una mujer -o dos, acaso sus amantes-. Las líneas de un marcado erotismo se vuelven a partir de entonces redondeadas, las curvas predominan, incluso, las de una fiera que somete a una mujer yacente bajo sus fauces. El estudio de 1955 "Les Femmes d'Argel" apres Delacroix, posee el mismo erotismo que la pintura que el año pasado alcanzó en Christie's el precio record de 179,4 millones de dólares, el más alto para una obra de arte vendida en subasta. La muestra se completa con unos diseños para el Ballet Ruso de Diaghilev, los retratos de Renoir y Erick Satie. El conjunto de dibujos registra con fidelidad el temperamento de Picasso y ponen en evidencia su carácter especialmente elocuente y expansivo.

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