La inflación se disparó a 6,7% mensual en marzo, según informó ayer el INDEC. Así, en el primer trimestre los precios saltaron 16,1%, el registro más alto desde 1991, cuando el país estaba saliendo de la hiperinflación. La aceleración se dio tanto por factores internacionales, atados a la escalada en el valor de los commodities a raíz de la guerra en Ucrania, como por cuestiones locales vinculadas fundamentalmente al ajuste de precios regulados y a la inestabilidad macroeconómica.
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El IPC se disparó al 6,7% en marzo y acumuló el 16% en el trimestre (el máximo nivel en tres décadas)
El impacto de la guerra vía shock de commodities, la suba de regulados y los desequilibrios macroeconómicos, entre los factores señalados por los analistas. La interanual alcanzó el 55,1%.

“Todos los cereales que aumentaron a nivel global se filtraron a nivel local, generando una absorción muy rápida del conflicto bélico. Así como acá hace 30 años no teníamos una inflación mensual similar, lo mismo pasa en EE.UU. y en Europa; hace 40 años que no tienen este ritmo inflacionario. A esto hay que sumarle los desequilibrios propios”, resaltó Gonzalo Semilla, economista jefe de CREEBBA.
Los precios de Alimentos y bebidas, la división que más peso tienen en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), aumentaron 7,2%, similar al alza de febrero (7,5%). Por ende, en los primeros tres meses de 2022 treparon 21%. Agostina Myronec, analista de la consultora Ecolatina, destacó que panes y cereales treparon 12,1% a nivel nacional y aportaron 0,6 puntos a la inflación general, lo cual refleja la significativa incidencia que tuvo el boom de los commodities. Sin embargo, aclaró que la división de alimentos “ya venía con una importante inercia”. En el Gran Buenos Aires, los alimentos que más subieron fueron el pan de mesa (24,8%), los huevos (21,6%), el pan francés (17,7%), el café (15,9%) y el pollo (15,1%).
El resto de los rubros mostró una aceleración respecto del mes previo, con excepción de Equipamiento y mantenimiento del hogar, que se mantuvo. Particularmente resaltaron los saltos en Vestimenta (desde el 3,4% hasta el 10,9%), Transporte (de 4,9% a 5,5%), en el rubro vinculado con los Servicios públicos (desde el 2,8% al 7,7%) y en Educación (desde el 2,6% al 23,6%).
En el primer caso la aceleración de los precios fue impulsada fundamentalmente por el cambio de temporada. En Transporte y Servicios públicos influyeron las subas en combustibles y tarifas, factores que explicaron la mayor parte del incremento de 8,4% en la categoría de Precios Regulados. Mientras tanto, los ajustes en Educación se dieron, como sucede habitualmente, en el marco del inicio de clases. Este fue el factor principal que causó un alza de 6,2% en la categoría Precios Estacionales.
Por su parte, la inflación núcleo, que no contempla ni factores estacionales ni aquellos segmentos regulados, se aceleró del 4,5% al 6,4%, uno de los datos que los analistas miran con mayor preocupación ya que refleja la importante “inercia” del proceso inflacionario.
La cifra de marzo representó la inflación mensual más alta desde abril de 2002 y se ubicó bastante por encima de las estimaciones del sector privado, que había previsto un aumento promedio de 5,5% según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. En términos interanuales, los precios aumentaron 55,1%, el número más elevado desde junio de 2019. Las entidades financieras y consultoras que participaron del REM de marzo proyectaron un incremento de precios de 59,2% para todo 2022. Sin embargo, los economistas advierten que el número podría quedarse corto; si la inflación mensual se “estabiliza” en un promedio de 4%, la interanual daría como resultado cerca del 65%.
“El deterioro en la hoja de balance del BCRA, una autoridad monetaria sin reservas y con muchos pasivos remunerados, y la interna en la coalición de Gobierno hacen que los instrumentos tradicionales para contener las expectativas, como la suba de tasas o la apreciación cambiaria, no funcionen. Va a ser difícil volver a niveles de inflación por debajo del 4% en el corto plazo”, planteó el director de Anker Latinoamérica, Federico Furiase.
Semilla tampoco ve muchas perspectivas de desaceleración en los próximos meseIns ya que “el conflicto internacional no terminó” y por otros factores locales, como “la variación del tipo de cambio y la incertidumbre política y económica”. “Existe el riesgo de volver a tener un índice de pobreza nuevamente superior al 40%”, alertó.


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