16 de diciembre 2008 - 00:00

El juego de las diferencias

Tres días después de que Marcelo Tinelli cerrara el ciclo 2008 de «Bailando por un sueño», «Telefé» realizó el domingo «la gran final» de «Talento Argentino», su propio concurso.
Conceptualmente distinto al programa de Canal 13, «Talento argentino» (un formato inglés) trató de remarcar esa diferencia en todo momento. Desde un casting mucho más «federal» que el «Bailando» de este año al menos, hasta el acento más puesto en el «talento» que en los escándalos intro y extra certamen, por caso, más allá de que lo considerado talento era realmente ecléctico (en estos meses se vio ahí desde una mujer haciéndole hacer piruetas a su caniche hasta imitadores de Freddie Mercury o Michael Jackson). Y también la elección de los jurados: una Katherine Fulop de fresca ingenuidad alla Susana Giménez (rejuvenecida), el líder de Los Nocheros, Kike Teruel, y un siempre adusto Maximiliano Guerra. «Kathy», «Kike» y «Maxi» para todo el mundo.
El último día (en realidad el penúltimo, porque aunque ya se falló el premio de 100.000 pesos, se anuncia otro programa «con sorpresas» para el próximo domingo) se elastizaron las cosas y se achicaron bastante las diferencias.
Lágrimas
A los consabidos mensajes de salutación grabados por amigos y parientes que hacen llorar invariablemente a los participantes en todo reality que se precie, esta vez se hizo llorar al menos a los jurados «Kathy» y «Kike», mostrándoles mensajes grabados de sus familiares. El que lloró más incontenible y largamente fue el conductor Mariano Peluffo, después de que su mujer y sus hijas le dijeron cuánto lo admiraban. Y hasta Catherine Fulop estuvo a punto de sufrir un percance parecido a tantas bailarinas de Tinelli puesta a bailar con el niño malambeador de entre los ocho finalistas, una curiosa chacarera, por culpa de un vestido sin breteles evidentemente inadecuado para el género folklórico. Claro, nadie pidió «un acomodador ahí», como hace la claque de «Bailando».
Como Tinelli, pero comandado vía «cucaracha» desde la producción, Peluffo estiró eternamente el anuncio del ganador, hasta que, por fin, se supo que entre el pequeño malambeador que gritó «¡Soy argentino hasta la muerte!, otro niño cantor de tangos y otro guitarrista, el marionetista, el grupo de bombistas tucumanos y la adolescente cantante de rancheras mexicanas, el público votó a un humorista cordobés. Se trata de un médico traumatólogo que eligió para la ocasión una versión propia y cantada del viejo chiste sobre un hombre muy viril que tras cierto accidente (en el caso se quebró la muñeca) se vuelve muy amanerado. Curiosamente, anoticiado de su triunfo, y por haberse echado a llorar, el ganador se reconvino: «¡Soy un maricón, la puta madre!»
«Hubo más de 150.000 llamados», exclamó un exaltado Peluffo. Muchísimo menos que los más del millón de mensajes declarados por Tinelli el jueves, anterior y un poco más que los «cien mil», que por algún milagro tecnológico entraron en lo que dura una tanda por la «línea gratuita» habilitada por Ideas del Sur ese día. En rating estuvieron cerca, «Talento Argentino» obtuvo 26,3 contra los 28,3 del último «Bailando».

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