Eduardo Salvio supera a un venezolano. El hombre de Lanús fue el
punto más alto de un equipo que tuvo una actuación irregular y
quedó en deuda.
El día después del debut con empate en un gol ante Venezuela, la Selección argentina tuvo descanso con pileta incluida en la mañana y un entrenamiento liviano en horario nocturno. Recién volverá a jugar el viernes a las 21 ante Perú.
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El equipo del «Checho» Batista por un lado está triste porque no pudo demostrar todo su poderío ante Venezuela, y por otro lado, hay mucha tranquilidad porque sabe que la clasificación a la ronda final no corre ningún peligro.
En el partido debut, el destacado fue Eduardo Salvio, no sólo por el gol, sino porque desbordó permanentemente por habilidad y no tuvieron una buena actuación los delanteros Cristaldo y Andrés Ríos.
El que quedó muy preocupado fue el defensor Julián Fernández por haber lesionado a su compañero de habitación Ignacio Fideleff, que hoy vuelve a Buenos Aires. La jugada fue totalmente accidental-porque Fernández rechazó de chilena y sin ninguna intención golpeó a Fideleff, produciéndole una doble fractura en le maxilar inferior. En principio, le habían quitado importancia al golpe, pero con el correr de las horas se le inflamó la zona y las radiografías mostraron la doble lesión. En su lugar llega Federico Fernández, de Estudiantes.
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