14 de julio 2016 - 00:00

El magnate se enfrenta ahora a una jueza de la Corte Suprema

Washington - A pesar de sus esfuerzos para moderar su discurso, Donald Trump volvió a protagonizar un escándalo al solicitar la renuncia de la jueza de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, abanderada del ala progresista, quien previamente lo había llamado "impostor".

Es excepcional que un magistrado de la Corte suprema exprese sus preferencias políticas, pero Ginsburg, de 83 años, decidió prescindir de su deber de reserva en dos entrevistas concedidas esta semana, que hicieron hecho correr mucha tinta. "Es un impostor", declaró a la CNN aludiendo a Trump. "No tiene coherencia. Dice siempre lo que le pasa por la cabeza. Es un egocéntrico".

El candidato republicano replicó en Twitter, sugiriendo que ella está senil. "La jueza Ginsburg de la Corte Suprema nos puso en una situación embarazosa con sus comentarios estúpidos. Ella perdió la razón. ¡Que renuncie!", escribió Trump.

Luego del inesperado deceso del magistrado conservador Antonin Scalia en febrero pasado, la Corte quedó integrada por solo ocho jueces, cuatro conservadores y cuatro progresistas, entre los que se cuenta Ginsburg. Quien sea elegido en noviembre deberá nombrar -de por vida- al noveno juez, lo que inclinará la balanza hacia uno u otro lado. A The New York Times, Ginsburg declaró que esta elección es crucial. "Me niego a imaginar lo que pasaría si Trump fuera presidente. Para el país, podría ser una situación de cuatro años. Para la Corte, no quiero siquiera imaginarlo", advirtió.

Agencias AFP y EFE