William Rockefeller, de 46 años, habría "admitido indirectamente" a los investigadores que se quedó "dormido" antes de que el tren descarrilara al entrar en una curva pronunciada a casi el triple de la velocidad permitida, según fuentes de la investigación.
En sus primeras declaraciones al Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), el maquinista aseguró que no había consumido alcohol, y ahora los investigadores están a la espera de los informes toxicológicos que confirmen sus dichos.
"No sé en qué estaba pensando y de lo siguiente que me acuerdo es de pisar los frenos", habría dicho Rockefeller, quien está siendo objeto de una investigación federal por lo ocurrido.
Entre otras cosas, los expertos de la NTSB están revisando los horarios del maquinista para determinar si trabajaba en exceso, quien al parecer había cambiado al turno de la primera hora de la mañana dos semanas antes, según las mismas fuentes. Además, los investigadores han hecho una primera revisión preliminar del móvil de Rockefeller y al parece no hay constancia de que estuviera hablando por teléfono o enviando mensajes de texto.
Al margen de la investigación, ayer se conoció que una mujer que iba en el tren accidentado presentado la primera querella contra la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) por "negligencia, exceso de velocidad, y deficiente mantenimiento y supervisión".
"No va a volver a operar un tren pronto, se lo puedo asegurar, pero hay un proceso de por medio y el hombre tiene derechos", dijo el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, quien anunció que hoy se restaurará el servicio en la línea Hudson del Metro North.
| Agencia EFE |


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