5 de agosto 2011 - 00:00

El mejor Shakespeare (si usted es caníbal)

La Fura dels Baus lleva a escena la antropofágica obra «Titus Andronicus», de William Shakespeare, exagerando el efectismo según el conocido estilo del grupo catalán.
La Fura dels Baus lleva a escena la antropofágica obra «Titus Andronicus», de William Shakespeare, exagerando el efectismo según el conocido estilo del grupo catalán.
Menudo impulso ha tenido la gastronomía en esta última década, desde la polémica intervención del rey de la cocina molecular, Ferran Adrià, en la gran exposición de arte contemporáneo Documenta 2007, hasta llegar a esta producción culinario-teatral de La Fura dels Baus. Se trata de una apretada síntesis de la tragedia «Tito Andrónico» de Shakespeare que combina actuación clásica, un poquito de acrobacia y proyecciones en video. Todo esto ha sido realzado con una simpática acción gastronómica en la que colaboró el prestigioso chef vasco Andoni L. Aduriz con su equipo de cocineros.

Por sus escenas brutales -donde corren litros de sangre- y por su deliberado regodeo en hechos dignos de un pasquín amarillista, «Tito Andrónico» fue relegada al olvido en algunas épocas hasta su reivindicación definitiva promediando el siglo XX. Aun así algunos especialistas la detestan, caso Harold Bloom que, indignado ante algunos pasajes, según él tan exagerados que llegaban a resultar risibles, los declaró dignos de una película de Mel Brooks.

Son los artistas quienes han reivindicado la «poética atrocidad» (Bloom dixit) de esta pieza, apelando a una lectura más metafórica del material y a ciertos anacronismos que resultan muy eficaces a la hora de dramatizar el horror, tal como lo hizo la directora Julie Taymor en su film «Titus».

El público actual está tan acostumbrado a consumir violencia a través de la prensa, el cine y la televisión, que de no adaptarse a fondo este grand guignol isabelino se corre el riesgo de convertirlo en una estudiantina gore.

El espectáculo de la Fura está concebido para una multitud de a pie (alrededor de mil espectadores) en un espacio cerrado, con pantallas de video gigantes en todas las paredes, más plataformas deslizantes (para las escenas que reúnen a varios personajes) y diversos soportes de metal motorizados para que los actores puedan deslizarse entre el público.

El inicio del show es bien furero con la música rebotando en el pecho de cada espectador y dos aspirantes al trono del emperador (Saturnino y Basianus) repartiendo sobrecitos con dulces entre los asistentes cual políticos en campaña. Pero la cruenta cadena de venganzas que inicia Tito Andrónico tras sacrificar en un ritual al hijo de Tamora, la reina de los godos (el pueblo al que acaba de vencer), no alcanza para mantener la adrenalina a tope. Impresiona -como era de esperar- la sangrienta mutilación de Lavinia (hija de Andrónico) luego de ser raptada por los hijos de Tamora, y también causa impacto (por su humor negro) el cuadro final, donde la reina goda es castigada por Andrónico con un manjar de carne humana; mientras 28 espectadores, previamente elegidos, degustan un plato de carne de cerdo cocinado durante la función.

Los parlamentos de los actores tienden a paralizar la acción, y el público lejos de sentirse partícipe de los hechos como al comienzo queda estático, debe concentrarse en una actuación acartonada, poco convincente, y a varios metros de distancia (todo depende de la habilidad que se tenga para atravesar una gran masa de personas).

Se reparte comida en distintas ocasiones y es allí cuando el público emula naturalmente a la plebe romana. La hora y media de espectáculo no pesa en el cuerpo, gracias al dinamismo de las proyecciones.



«Degustación de Titus Andronicus» Dir. y DramaP. Gatell. Int.: La Fura dels Baus. Luz y sonido: Q. Merola, D. Bordino. (GEBA, Av. Figueroa Alcorta 5575, hasta el 7 de agosto.

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