10 de septiembre 2010 - 00:00

El mercado forzó cambios de conducta

El mercado forzó cambios de conducta
Normalmente, el primer día del año nuevo judío es acompañado por una caída en el volumen y una suba importante del precio de las acciones. Si bien se trata de evidencia anecdótica más que científica, esto se ha asociado a la observación del ritual por parte de los inversores y operadores que pertenecen a esa comunidad (ver L. Frieder & A. Subrahmanyam). Así, por ejemplo, el volumen se redujo un 17% en la primera rueda del Rosh HaShanah de 2008 y un 18% en la de 2009. A pesar de esto, lo transado ayer (838 millones de acciones en el NYSE) estuvo menos del 5 % debajo de lo que se marcó el miércoles, lo que da pie para pensar que: o menos personas respetaron la festividad o aparecieron inversores de otro lado.

Realmente, no podemos opinar sobre la primera de estas alternativas, pero sí sobre la segunda a partir de la cual comenzamos a hablar de los precios. Tal vez, un poco por inercia, algo más por el anuncio de que los pedidos de seguro por desempleo de la última semana fueron menos que los esperados y cierta contribución del hecho de que el déficit comercial de julio no fuera tan grande fueron razones de que el Dow arrancó la jornada trepando un 0,86% en los dos primeros minutos de operaciones. Pero el atisbo de euforia no duró demasiado y cuando a eso del mediodía comenzó a circular el comentario de que el Deutsche Bank estaría por recurrir a una emisión de acciones en lugar de emitir más deuda y se supo de la desilusionante licitación de treasuries a 30 años, las acciones pasaron del lado perdedor.

Al no poder identificar algo puntual, bien podemos decir que de la nada las acciones comenzaron a recuperar terreno, y cuando sonó la campana, el Dow avanzaba un 0,27%, a 10.415,24 puntos.

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