2 de octubre 2009 - 00:00

El mes comenzó con un susto muy grande

El mes comenzó con un susto muy grande
Arrancó octubre, lo que, por sí mismo pone nervioso a más de uno. Se entiende entonces que el 2,09% que perdió ayer el Dow al cerrar en 9.509,28 puntos tuvo un significado que fue más allá de la merma porcentual (que fue la mayor desde julio). Es cierto que tuvimos un cúmulo de noticias, pero como suele ocurrir desde el punto de vista del inversor o se neutralizaban unas a otras o eran lo suficientemente ambiguas como para justificar una suba o una baja. Entre estas últimas tuvimos el índice de manufacturas ISM, que resultó ligeramente peor que lo previsto, pero sigue mostrando una expansión económica.

Es cierto que los pediados de seguro por desempleo crecieron más de lo esperado (lo verdaderamente malo fue que el número de personas recibiéndolo disminuyó, no porque consiguieran trabajo, sino porque se les venció la cobertura) y que esto no augura nada muy bueno para los datos del empleo que se conocerán hoy. Pero los anuncios de que el FMI elevaba su proyección de crecimiento económico global para 2010 del 2,5% al 3,1%, que el ingreso y el gasto personal crecieron durante setiembre más de lo estimado y el gasto en la construcción y la venta de viviendas usadas durante agosto aumentaron, en un escenario positivo hubieran fácilmente neutralizado a los anteriores. De hecho, entre los más alcistas la excusa para justificar la baja accionaria no fue nada de esto, sino un rebalance de carteras, lo que no parece cierto al ver que la tasa se desplomó a un 3,2%, un mínimo desde abril (por flight to safety).

No debe sorprender si decimos que los commodities se desplomaron un 1,5% y las empresas más relacionadas con éstos, un 4%, aunque fue el sector financiero el más castigado al caer un 4,4%. ¿El dólar? Trepó un 0,7% ante las declaraciones de Ben Bernanke y el cónclave europeo por la apreciación del euro. ¿Para preocuparse? Al menos es para ocuparse.

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