10 de diciembre 2014 - 00:00

El misterio de un físico italiano puesto otra vez bajo la lupa

Javier Argüello, tras la pista Majorana.
Javier Argüello, tras la pista Majorana.
 Un frustrado periodista argentino es enviado a investigar cómo fue que desapareció en el Mar Tirreno, setenta años, atrás el genial físico italiano Ettore Majorana, que trabajó junto a Enrico Fermi, especializándose en Física de Partículas. Poco a poco va siendo capturado y transformado por el pensamiento de Majorana, su forma de comprender una realidad que lo arrastra a un universo fantástico, a realidades paralelas, a observar las variadas posibilidades vitales y la mutación que provoca elegir.

Todo eso es parte de lo que cuenta Javier Argüello en su novela "A propósito de Majorana", que publicó Random House. Argüello es un escritor argentino, nacido en Chile, de novela, cuento y ensayo, que desde 2001 reside en Barcelona. Ha publicado "Siete cuentos imposibles", "El mar de todos los muertos ", y en 2011 ganó el premio internacional de ensayo Josep Palau i Fabra por el ensayo "La música del mundo".

Argüello es profesor en la Escuela de Letras del Ateneo Barcelonés. Poco antes de que regresara a Barcelona, dialogamos con él sobre su libro más reciente.

Periodista: El enigma de la desaparición de Majorana, en 1938, cuando viajaba en un ferry de Palermo a Nápoles, ¿fue lo que lo llevó a crear al periodista argentino Ernesto Aguiar que en 1912 investiga el caso como si fuera el detective de una novela policial?

Javier Argüello: Majorana es muy enigmático, y la parte policial se empezó a montar casi sola, en mi primer viaje a Nápoles. Hice dos viajes a Nápoles para investigar el tema. Y en el primero me puse en contacto con gente de la policía porque necesitaba algunos datos, y quería saber qué ocurriría si a alguien le pasa lo que le pasa al protagonista. Un policías se entusiasmó mucho y me empezó a acompañar a entrevistas, a conseguirme datos, y empezó a ganar lugar en la novela, que yo no tenía para nada pensado que hubiera un comisario como personaje. Y ahí se volvió medio policial la novela, cosa que no tenía para nada planeada. Lo que tenía como tema era lo que le pasa al periodista argentino cuando descubre que Majorana desarrolló una teoría acerca de la existencia de varios órdenes de la realidad que pueden coexistir, y como ese conocimiento comienza a afectar su propia vida.

P.: ¿Qué lo condujo al caso de Majorana, que ya se había visto convertido en novela por Leonardo Sciascia?

J.A.: Mi madre me mandó como gracia un artículo periodístico, con un ¡mirá tú tía!, en que se contaba el caso Majorana, y decía que Blanca Mora y Araujo había dicho que conocía al físico desaparecido, y que vivía en Buenos Aires. Blanca Mora y Araujo, que fue mujer de Miguel Ángel Asturias, era mi tía abuela. Ahí entre en contacto con el caso, que me fascinó. Pero ya estaba muerta Blanca y sus hermanas, ya no podía consultar a nadie. Mi madre me habló de una hermanas Mazoni, una de ellas matemática, a las que había frecuentado Majorana. Pero ya no quedaba vivo que pudiera confirmar ese dato. Leí entonces, entre otros libros, "La desaparición de Majorana" de Sciascia, pero lo que sostiene acerca de Majorana es que pudo haber anticipado la bomba atómica y eligió no seguir en eso y desaparecer.

P.: ¿No fue así?

J.A.
: Es imposible. Un físico me aseguró que es una idea completamente descabellada, que en el año 1938 nada podía haber anticipado eso, ni siquiera se sabía hacia dónde iba a conducir la fisión nuclear. Yo creo que él desaparece por motivos mucho más personales, para poder empezar de nuevo. Majorana es un genio que estuvo en ese momento clave de la historia de la humanidad. Es cuando se resquebraja el paradigma científico con el principio de incertidumbre. Werner Heisenberg decía que entrar en el núcleo de átomo nos podría hare llevado al Buda o a la bomba. Comprender la energía en el universo podía llevar a un camino místico o a la destrucción atómica. Es el tiempo del nazismo, los aliados, la guerra. Ese es el marco, pero lo que más me interesó es el conflicto humano, el "quiero desaparecer porque quiero ser otro", quiero borrar el que soy comenzara ser otro en otro lado. Dejar todo atrás y empezar todo de nuevo, lo que es imposible, algo queda atado al pasado. Y Majorana lo intenta, según pareciera, viniendo a la Argentina.

P.: En su novela el caso Majorana proyecta al protagonista a un mundo fantástico, a un universo donde los los tiempos se confunden en sintonía con los principios de la física cuántica.

J.A.: Es una historia que ocurre "A propósito de Majorana", que no es la historia del genial físico italiano. A propósito de la investigación que le encargan a ese periodista argentino que vive en Barcelona, le empiezan pasar cosas. Y eso es lo que me importa. Lo que le pasó a Majorana es la excusa para saber lo que le pasa a Ernesto Aguiar, que se empieza a cuestionar si estaba contento con quien era y si tenía la posibilidad de ser otro. Y las circunstancias le comienzan a marcar el camino de cómo poder hacerlo. Y comienza a seguir ese camino casi hasta sus últimas consecuencias. Va cortando uno a uno los hilos que lo unían con su vida anterior. Comienza a vislumbrar la posibilidad de seguir en un velero, con su amigo el gringo Ross, que lo baja de la teoría a la realidad concreta, y no volver más. Empieza a vislumbrar que con la mujer que se va a casar no se casa, y no la vuelve a ver. De tanto juguetear con la idea de pronto la va llevando a cabo. Las cuestiones sentimentales vienen a minar el camino que creía haber elegido. La mujer con la que se va a casar es lo último que lo une con su vida anterior, el último hilo que le queda por cortar.

P.: ¿Qué le aportó hacer el camino que hace su personaje?

J.A.: Esta novela es la vez que más me ocurrió que me dejé llevar por la historia. Haber ido dos veces a investigar en Nápoles, al escenario real, hizo que la mayoría de los personajes se basaran en alguna persona que había conocido. Yo tenía la idea de que Ernesto Aguiar se comenzaba a mimetizar con Majorana. En mi libro "Siete cuentos imposibles", el cuento "Relato acerca del tiempo, de un viejo cuento, y de la manera extraña en que ocurren las cosas" que sucede en Londres, y haber ido a Londres me enriqueció muchísimo. Al repetir la experiencia en Nápoles tome consciencia de lo maravilloso de lo que ocurre en esa situación. Estar en el escenario y ficcionalizar lo que va pasando enriquece profundamente lo que se había imaginado, y es dejarlo abierto el juego a que la historia se vaya montando con los datos que se van recibiendo y no sólo con los que estudió o imaginó. A la vez es una idea muy de la física cuántica que define la realidad como un campo de probabilidades a partir del cual se seleccionan algunos elementos y se colocan de una forma tal que le dan sentido a una posibilidad, de todas esas posibles el observador, la conciencia o el punto de vista, elige algunas y dice que esa es la realidad, Porque la realidad se inaugura a partir de la selección que hace la conciencia o el punto de vista de todas la posibilidades o probabilidades que la existencia dispone. Encarar la ficción con esta técnica es aceptar ese paradigma. Me presento frente a un cúmulo de posibilidades posibles y dejo que el mismo procedimiento vaya eligiendo algunas y las coloco de forma tal que dan sentido al conjunto. Se siente que la realidad de la ficción no es sólo responsabilidad de uno, es como se confabularon los elementos para dar lugar a una historia. Esto se relaciona directamente con el trabajo de Majorana sobre la construcción de la realidad en la física cuántica. ¿Cómo contar una idea tan compleja como esa? Lo que me propuse fue que la estructura fuera quien contara esto. No lo que va ocurriendo. Lo que va ocurriendo es lo natural, conoce a una mujer, se pelea con este tipo, se encuentra con alguien que tiene ciertos datos. Y la estructura de la novela contara la idea de la física cuántica de que esto al final se compone por un cúmulo de probabilidades que en determinado momento colapsan en una probabilidad concreta.

P.: ¿Ahora qué está escribiendo?

J.A.: Mi primer libro se llamó "Siete cuentos imposibles" porque cada uno de ellos exploran el límite de la realidad, entre la ficción y la realidad, entre el pasado y el futuro. Cuando los reuní me di cuenta que tenían un estilo común. En "El mar de todos los muertos" eso ya lo exploré conscientemente, trata de un escritor, cómo se relaciona con los personajes de su ficción que deciden vivir por su lado porque él no los escribe, y cómo se relaciona con la gente que habitaba esa casa donde vive en el pasado. Del trabajo de la escritura de esa novela, de mis especulaciones surgió el ensayo sobre cómo las historias que contamos construyen la realidad. Empezaba en la idea de los griegos de que la palabra construye el mundo y terminaba en la física cuántica, en que la conciencia crea la realidad. De ahí pasé a estudiar física cuántica, a Majorana, que no sólo me interesó a nivel policial sino por el trabajo que estaba llevando a cabo y en la novela intento conjugar su desaparición con una especie de salto al vacío cuántico a partir de universos paralelos puede aparecer en cualquier lado. Ahora estoy muy con este tema, y trabajo en un ensayo que trata de otras cosas que se me fueron ocurriendo al respecto de los vínculos entre literatura y ciencia, del límite entre realidad y ficción, de cómo si la historia tiene sentido es ficción, porque la realdad no lo tiene.

Entrevista de Máximo Soto

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