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El mundo de la cultura llora a Jorge Glusberg
Ferviente defensor del arte y la arquitectura, que para él eran la misma cosa, con Jorge Glusberg se fue ayer una figura irrepetible en la cultura de nuestro país.
La triste noticia de su muerte fue confirmada ayer por su hijo Matías a este diario, donde Glusberg fue columnista durante toda la historia de esta sección de Cultura y Espectáculos (su última nota fue publicada el martes pasado).
Nacido el 23 de septiembre de 1932, en su extensa trayectoria, Glusberg fue codirector del Departamento de Arte de la Universidad de Nueva York y presidió la sección argentina de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Gestor e interlocutor de artistas, intelectuales y coleccionistas, también integró el comité editorial de la revista «DArs», de Italia, corresponsal de las revistas «M.E»., de Hungría, y «Leonardo», de Estados Unidos.
Publicó libros sobre arquitectura, diseño, arte moderno, etcétera. Entre otros títulos, pueden citarse «Mitos y magias del fuego, el oro y el arte», «Art in Argentine», «Del pop-art a la Nueva Imagen» y «Obras Maestras del Museo Nacional de Bellas Artes».
Para la gran mayoría de los arquitectos argentinos, hay un antes y un después en el conocimiento y valoración de su trabajo fuera del país, amén de la posibilidad de intercambio con lo más granado de esta disciplina en el exterior, gracias a la fervierte labor de difusión de Glusberg tanto desde el CAYC (que creó junto a Víctor Grippo, Jacques Bedel, Luis Fernando Benedit, Alfredo Portillos, Clorindo Testa y Jorge González en 1968, y en 1972 fundó su Escuela de altos estudios), como desde la creación de la Bie-nal de Arquitectura en 1985.
Entre otras distinciones, Jorge Glusberg fue nombrado Caballero en la Orden de las Palmas Académicas en Francia y recibió la Medalla de Oro en el 30 Aniversario de las Naciones Unidas. También fue jurado de la Fundación Konex en 1992, 1994 y 2002 (él mismo recibió el Premio Konex 1986 por «Estética y Teoría del Arte») y, además de la Universidad de Nueva York, se desempeñó como profesor en las de Ball State, San Antonio Abad del Cuzco (Perú) y Veracruz (México).
Los restos de esta figura irrepetible de la cultura argentina no serán velados. Hoy a las 14 se realizará una ceremonia en su homenaje en el cementerio Jardín de Paz.


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