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El Papa pidió perdón por los abusos cometidos por curas
Dijo sentir “dolor y vergüenza” e instó al clero local a “tener la valentía” de disculparse. Para grupos denunciantes, el mensaje del pontífice fue insuficiente porque no se comprometió a separar de la institución a los culpables.
MULTITUD. Unos 400.000 fieles de Chile y países de la región acudieron ayer a la misa en el parque O’Higgins.
Uno de los casos más emblemáticos que marcaron a la sociedad chilena es el del sacerdote Fernando Karadima, denunciado en 2010 por varias víctimas y que el Vaticano condenó a retirarse "a una vida de oración y penitencia".
En los días previos a su visita se había intensificado la presión sobre Francisco, que prometió al inicio de su papado hace casi cinco años tolerancia cero con los abusos, para que se castigue a los culpables y a los encubridores y se separe a esa personas de la institución.
Para las víctimas, pedir perdón "no es suficiente". "Necesitamos actos concretos que el Papa no toma en la Iglesia chilena contra los abusadores", dijo Juan Carlos Claret, vocero de la asociación de laicos de Osorno, que lucha para que se expulse al obispo Juan Barros, señalado como encubridor del caso Karadima.
La presencia del señalado obispo en la multitudinaria misa en el parque O'Higgins desató aún más la ira de los grupos que luchan contra la pederastia. Luego, fue saludado en la catedral.
"Si el Papa se va sin el compromiso de investigar la complicidad de los líderes de la Iglesia, la desconfianza se va a agudizar", advirtió Anne Barrett Doyle, codirectora de BishopAccountability.
El Vaticano no escondió que el viaje es uno de los más complejos que ha realizado el pontífice argentino.
En este sentido, Francisco culpó en cierta manera a los representantes de una Iglesia chilena, considerada por algunos como alejada de los fieles. "No somos superhéroes que, desde la altura, bajan a encontrarse con los 'mortales'", dijo en la catedral de Santiago criticando una actitud "elitista".
Poco antes, el Papa había visitado una cárcel de mujeres -una de las actividades que más aprecia en sus giras- para recordarles que la dignidad no se le "toca a nadie" y abogar por los programas de reinserción.
En tanto, la misa en el parque O'Higgins reunió a 400.000 personas, de acuerdo a datos oficiales.
Francisco concluyó su primera jornada en Chile con un paseo en papamóvil por el centro de Santiago y un encuentro privado con sacerdotes de la Compañía de Jesús, su congregación.
Hoy viajará a Temuco, en el corazón de La Araucanía, que vive tensiones por las reivindicaciones de tierras de mapuches, donde oficiará una misa y se reunirá con representantes de esa etnia.
| Agencias AFP, ANSA, DPA, Reuters y EFE |


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