Al cierre de esta edición, funcionarios de la administración norteamericana confirmaron que lograron interceptar una conversación entre militares sirios en la que afirmaban que Al Asad había autorizado los ataques con ese arsenal.
Ante la ola de críticas y el rechazo de la bancada laborista, la moción que votó ayer la Cámara de los Comunes supeditaba la decisión final sobre un ataque a Siria hasta que los inspectores de la ONU divulguen sus conclusiones sobre el uso de armas químicas por parte del régimen, lo que ocurrirá mañana. Con la inclusión de último momento de esa condición, Cameron pretendía asegurarse el apoyo de los diputados conservadores que se habían mostrado críticos con la posición del Gobierno.
Durante una sesión que se extendió por casi ocho horas, se repitieron los llamamientos por parte de todas las fuerzas políticas a tener en cuenta las lecciones aprendidas en Irak, país que fue invadido con la falsa excusa de que contaba con armas de destrucción masiva, si bien Cameron subrayó que ambos conflictos son muy diferentes.
Pero el laborista Jack Straw, canciller británico cuando se atacó Irak en 2003, advirtió que una vez iniciada una incursión militar no resulta sencillo retirarse: "Aún conservo cicatrices que lo demuestran", afirmó. "Las pruebas deben preceder a la decisión, no las decisiones preceder a las pruebas", dijo el líder laborista, que sin embargo no había descartado apoyar una escalada si se confirma que el Ejército sirio usó químicos contra civiles.
Los laboristas indicaron que querían "pruebas convincentes" sobre la responsabilidad de Al Asad en la muerte de 1.360 personas, pero Cameron no pudo cumplir con la exigencia. El premier reconoció que no existen pruebas concluyentes, si bien señaló que hay muchas informaciones de diversas fuentes, muchos videos y "el hecho de que sabemos que el régimen tiene un enorme arsenal, el hecho de que lo utilizaron antes y el hecho de que estaban atacando el área".
Finalmente, la Cámara de los Comunes rechazó la moción por 285 contra 272 votos, un resultado que fue saludado ruidosamente por los diputados, que tuvieron que ser llamados al orden por el presidente del recinto.
"Está claro que el Parlamento británico, en una postura que refleja la opinión del pueblo, no quiere ver una actuación militar", aseguró Cameron a los legisladores. "Lo entiendo, y el Gobierno actuará en consecuencia", sostuvo.
Tras una consulta del líder del opositor Partido Laborista, Ed Miliband, el premier, que recibió una derrota política que no registra precedentes en su tipo, confirmó que no utilizará el derecho real a actuar en contra de la voluntad parlamentaria. "Se los puedo asegurar", indicó. "Creo firmemente en la necesidad de una fuerte respuesta al uso de armas químicas. Pero también creo en respetar la voluntad de esta Cámara".
El miércoles, el canciller William Hague había sugerido que la comunidad internacional debía confrontar al régimen sirio más allá de que se alcanzara o no un acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde una resolución consensuada choca con la amenaza de veto de Rusia y China.
Minutos después, el ministro británico de Defensa, Philip Hammond, señaló a la cadena BBC que EE.UU. "estará muy decepcionado porque el Reino Unido no se vea implicado" en la posible intervención, pero que no cree que ello "paralice ninguna acción" contra Siria.
Hammond consideró que esta derrota parlamentaria supondrá "alguna tensión" en la "relación especial" entre ambos países.
Estados Unidos tomó nota del voto negativo de la Cámara de los Comunes, pero igualmente seguía evaluando todas las opciones. La vocera del Consejo de Seguridad Nacional, Caitlin Hayden, afirmó anoche que el presidente Barack Obama "continuará consultando con el Gobierno británico, uno de nuestros amigos y aliados más cercanos". "Pero las decisiones del presidente Obama son guiadas por aquello que es el interés de Estados Unidos", afirmó Hayden poco después que el diario The New York Times insistió en que existe decisión del Gobierno norteamericano de lanzar una ofensiva unilateral una vez que mañana se retiren de Siria los inspectores de la ONU.
Si éstos determinan que las armas químicas fueron usadas por el régimen, la opción de los bombardeos ganaría fuerza; si no son concluyentes, o si acusan a los rebeldes por el ataque del miércoles 21, la situación podría tornarse todavía más confusa.
Pero Obama, que se sigue declarando decidido, tampoco cuenta con un cheque en blanco. Más de 140 miembros demócratas y republicanos de la Cámara de Representantes firmaron una carta en la que le advierten que cualquier ataque militar contra Siria requerirá la aprobación del Congreso. "Aunque entendemos que como comandante en jefe tiene la obligación constitucional de proteger nuestros intereses nacionales de un ataque directo, el Congreso tiene el poder y la obligación moral de aprobar una fuerza militar si EE.UU. o sus intereses directos (como sus embajadas) no han sido atacados o amenazados con un ataque", explicaron.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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