Desde que comenzó la gestión de Federico Sturzenegger en el BCRA las palabras más escuchadas por sus directores, sin tomar en cuenta "inflación", fueron "flotación libre" y "volatilidad en el tipo de cambio". Sin embargo, estas bellas palabras tan liberales y pro-mercado quedaban a tono en períodos de estabilidad cambiaria. Sin embargo cuando Jefatura de Gabinete marcó el número de Sturzenegger con la orden de frenar el dólar y sacarlo de las portadas de los diarios, los libros y manuales de economía del MIT fueron guardados en un cajón pasando sin escalas a la intervención diaria y a clavar el dólar en $18. Es decir: ¡chau libre flotación y chau volatilidad !
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Este accionar hace recordar al BCRA de Alejandro Vanoli cuando regalaba dólares a $ 9. Hoy, dos años más tarde, el BCRA los regala al doble, pero el mercado percibe que son un obsequio y en vísperas de las PASO se los lleva como pan caliente. En este contexto sorprende sobremanera la estrategia de intervención que la autoridad monetaria escogió, ya que al clavar el dólar en un valor fijo, sin darle ninguna volatilidad, más allá de ir contra sus principios, produce un efecto aún peor. Estimula y alimenta la demanda ya que los operadores, al percibir que el tipo de cambio no va a bajar, compran más y esos dólares extras exclusivamente provienen de las arcas del BCRA. Para entenderlo mejor: si, por el contrario, el BCRA hubiese vendido a un valor determinando y luego hubiera hundido el precio 20 o 30 centavos , no sólo habría perdido el que se cubrió en el valor más alto, sino también los "especuladores" que se fueron "long" (comprados). Esta estrategia de sorpresa hubiera permitido reducir la demanda, aumentar la oferta y lograr equilibrar el mercado, ya que la volatilidad genera nuevos oferentes naturales y concede al Central retirarse victorioso con un nuevo equilibrio y con una merma menor de reservas.
Ahora, ¿a qué escenarios nos enfrentaremos el lunes luego de las PASO? En primer lugar es importante destacar que más allá de que es una elección nacional, el "driver" o hilo conductor del mercado cambiario estará enfocado exclusivamente en la provincia. El resto de los resultados, si bien es importante, no lo es para los operadores cambiarios.
Ahora los escenarios son simples. Si Cambiemos logra una victoria o un empate técnico con Cristina, el mercado va a leer esto como un contundente triunfo del oficialismo y en ese contexto el dólar va a bajar: los "longs" o comprados se van a desprender de sus coberturas y va a haber un rally en acciones y bonos.
En caso de que Cristina gane, el movimiento dependerá de la magnitud del triunfo: en un extremo, si la ventaja a su favor fuese de más de 10 puntos, la presión sobre el dólar sería terrible y desataría un "sell off" (fuertes ventas) en bonos y acciones.
Estos escenarios son evidentes, lo que no sabemos y es difícil predecir es qué hará el Gobierno ante un resultado adverso. Un camino sería que ordene al BCRA retirarse del mercado y dejar que el dólar vuele hacia $19-$20, y así mostrar a la sociedad que Cristina es volver al caos y a la destrucción de valor.
Sin embargo, esta efectiva enseñanza generaría una letal amenaza al sendero de crecimiento vigoroso que los números ya han empezado a mostrar. Peor, todavía, si tuviésemos un famoso lunes negro en el mercado local: el martes vencen $536.000 millones en Lebac (mal timing). Gran parte está en manos de inversores "retail" o minoristas; o sea, clientes poco sofisticados que ante el pánico podrían correr despavoridos en busca de dólares.
El BCRA saldrá debilitado y, a mi humilde entender, será el resultado de haber elegido una mala estrategia desde el principio y no desde que recibió el llamado de contener el dólar. Me parecen nobles y ambiciosos los objetivos de largo plazo de Federico Sturzenegger , pero todavía no somos Suiza. La flotación sucia hubiese sido el camino más acertado, ya que el dólar no se hubiese apreciado tanto en épocas de bonanza, ni tampoco hubiese perdido reservas en tiempos de temor y, por sobre todas las cosas, los libros del MIT nunca hubiesen sido olvidados en un cajón.
* Ex Deutsche Bank y
ex Director General del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES.
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