24 de enero 2012 - 00:00

El peor crimen; una condena absurda

Los Ángeles - Un soldado que enfrenta una corte marcial por el asesinato de 24 civiles iraquíes en 2005 se declaró ayer culpable de negligencia en el cumplimiento de su deber, en un acuerdo con la fiscalía que podría enviarlo a prisión un máximo de tres meses.

El sargento Frank Wuterich, de 31 años, enfrenta nueve cargos de homicidio no premeditado y otras acusaciones por su participación el 19 de noviembre de 2005 en el que es considerado el peor crimen de guerra cometido en este país por Estados Unidos, con 24 muertos, muchos de ellos mujeres y niños.

«El sargento Frank Wuterich compareció ante el juez militar y se declaró culpable de un cargo de negligencia en el cumplimiento de su deber por su participación en la muerte de civiles iraquíes en Haditha», se indicó en un comunicado.

Un juez militar determinará hoy la sentencia de Wuterich, se informó el boletín de la base militar Camp Pendleton, al sur de Los Ángeles, donde el oficial de 31 años fue llevado a juicio a principios de mes.

La condena podría ser de un máximo de tres meses gracias al acuerdo con la fiscalía, dijo el teniente coronel Joe Kloppel.

«Es lo máximo que puede enfrentar: una prisión de tres meses, dos tercios de retención de su sueldo durante tres meses y la degradación de su cargo»,
explicó.

Los demás cargos «fueron todos desestimados como parte del acuerdo», agregó.

Los hechos se remontan al 19 de noviembre de 2005, cuando un militar estadounidense que participaba de un patrullaje murió a causa de una bomba casera colocada al borde de una carretera en la localidad de Haditha, 260 km al oeste de Bagdad.

Wuterich, que no tenía experiencia previa de combate, envió a sus hombres a la caza de insurgentes en distintas casas luego del bombardeo.

Según los abogados de los marines, insurgentes ocultos en las casas comenzaron entonces a disparar y se desató un combate. Sin embargo, según la acusación, no había tales insurgentes y los militares emprendieron una matanza que duró tres horas para vengar la muerte de su camarada.

En total, murieron 19 personas en distintas casas de la localidad y otros cinco hombres que se detuvieron en la escena del crimen en el coche en el que viajaban. Entre las víctimas se encontraban 10 mujeres y niños, muertos a quemarropa. «El acuerdo fue aceptado por la fiscalía porque Wuterich aceptó su responsabilidad», continuó el portavoz militar. «Y admitió que dio órdenes verbales de disparar primero y preguntar después, o no dudar en disparar, y sus palabras tuvieron efecto».

«Esa instrucción verbal hizo que sus marines no identificaran blancos en las dos casas», añadió Kloppel.

El caso es uno de los más comprometedores para Estados Unidos, que el 18 de diciembre último puso fin a ocho años y nueve meses de controvertida presencia en Irak, durante la cual sus fuerzas armadas llegaron a tener hasta 170.000 efectivos sobre el terreno.

Otros siete marines que comandaba Wuterich habían sido acusados en este caso y ya fueron exculpados, lo que desató furia en Irak, donde las autoridades presionaban para que los oficiales estadounidenses se sometieran a la Justicia iraquí antes de que Estados Unidos retirara sus tropas en diciembre.

Agencia AFP

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