6 de abril 2015 - 00:00

El peronismo y Francisco, en fila para el milagro Carlés

Roberto Carlés está en la fila para llegar a la votación de su acuerdo para la Corte Suprema el 15 de este mes en el Senado. Sólo un pacto del kirchnerismo con el Peronismo Federal le abriría la puerta.
Roberto Carlés está en la fila para llegar a la votación de su acuerdo para la Corte Suprema el 15 de este mes en el Senado. Sólo un pacto del kirchnerismo con el Peronismo Federal le abriría la puerta.
 El kirchnerismo insiste y avanza, como si no hubiera lugar para el fracaso, con la candidatura de Roberto Carlés para ocupar el cargo que Eugenio Zaffaroni dejó libre en la Corte Suprema.

El horizonte ahora pasa al 15 de este mes, cuando está prevista la votación en el recinto del Senado del dictamen de mayoría que le otorga acuerdo para la Corte. El kirchnerismo sigue sin tener el número, es decir, los dos tercios de los miembros presentes tal como exige la Constitución nacional.

Para acercarse a ese número el Gobierno suma a los aliados de siempre en el recinto. Con eso no le alcanzará. Tras el compromiso que tomaron en noviembre del año pasado todos los bloques de la oposición de bloquear cualquier nominación en la Corte Suprema que hiciera el Gobierno de Cristina de Kirchner, éste cree que sólo con la ayuda del Peronismo Federal en el Senado podría romper ese cerco que la oposición le puso con los dos tercios.

Será difícil pero no imposible. Adolfo Rodríguez Saá y su bloque ayudaron al Gobierno con el quórum o la ausencia del recinto en el último año, aunque luego votaran en contra o destruyeran proyectos oficiales en los discursos. En este mismo caso ya hubo antecedentes: la semana pasada ningún integrante del Peronismo Federal estuvo en la audiencia pública donde se debatió el pliego de Carlés para la Corte. Esa ausencia y las presiones que el Gobierno les promete a los senadores oficialistas que llegarán desde Roma en apoyo al candidato a suceder a Zaffaroni levantaron la esperanza del oficialismo.

El radicalismo, el macrismo y el socialismo irán derecho contra Carlés a asegurarse que el kirchnerismo no pueda reunir los dos tercios de los presentes.

En los 10 días que restan habrá presiones de todo tipo. El Gobierno le prometió a Pichetto que llegará más ayuda desde el Vaticano y que no habrá interferencias o desmentidas. De hecho el papa Francisco, como se relató en este diario, se quejó del uso que los políticos hacen de sus oficinas y el servicio de fotografía de la Santa Sede, pero después mantuvo tres encuentros, de distinto tenor y uno de ellos en privado con el candidato a la Corte. Imposible que fuera de otra forma ya que la relación entre ambos tiene antecedentes previos y más lejanos que la nominación.

Para el kirchnerismo, de todas formas, la situación dista de ser cómoda. El discurso de Pichetto en la Audiencia Pública de Acuerdos la semana pasada es revelador.

Ese día el jefe del kirchnerismo del Senado hizo una defensa final, corta y quirúrgica.

Ese debate en comisión fue el antecedente de lo que se escuchará en el recinto. Los radicales no sólo alegarán la cercanía del candidato con el Gobierno, sino que atacarán a Carlés en primer lugar acusándolo por la falta de experiencia para desempeñarse en la Corte Suprema a sus 34 años. Cuando se debatió ese punto en la Comisión de Acuerdos con la presencia del candidato, Pichetto ensayó, entonces, una defensa que a algunos oficialistas les produjo miedo. Tras razonar sobre cómo debe computarse la experiencia y recordar que Julio Oyhanarte fue miembro de la Corte a los 38 años, Pichetto enfrentó a los radicales: "La juventud siempre se termina con el paso del tiempo y, como decía Ringo Bonavena, la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado. Éstas son algunas reflexiones que puedo hacer, pero pensemos que la juventud no es un demérito: Saint-Just fue a la guillotina a los 21 años; Danton, era abogado, tenía 36 años, y también fue a la guillotina".