18 de junio 2009 - 00:00

El poder nuclear, de la Guerra Fría al desafío iraní

Observando los últimos «progresos» de países como Corea del Norte e Irán en materia nuclear -la primera ya hizo ensayos atómicos; el segundo rechaza la supervisión de su programa-, cabe preguntarse si en tiempos de la Guerra Fría no estábamos mejor. Ámbito Financiero le trasladó esta pregunta a Fabián Calle, profesor de Relaciones Internacionales en las universidades Católica y Di Tella.

«En cuanto a disuasión -dice el experto-, es obvio que la bipolaridad reduce los márgenes de maniobra, es más rígida que escenarios multipolares, pero aun en ese período hubo proliferación: Estados Unidos hace la bomba en 1945, la Unión Soviética en el 49, China en los 60, Gran Bretaña también, por transferencia norteamericana, Francia e Israel en los 70, la India también en los 70. En esos años, también la Argentina, Brasil, Sudáfrica y Pakistán desarrollan esa tecnología. Sudáfrica llega a tenerla, pero desanda camino. La Argentina podía, pero tomó la decisión estratégica de no hacerla. Brasil lo intentó y no pudo. Y Pakistán sí lo concretó».

Para Calle, eso marca «un ritmo importante de proliferación -media docena de países-, mientras que en los veinte años de posguerra fría sólo dos Estados se declaran potencias nucleares: Pakistán y Corea del Norte. Por lo tanto, el ritmo de difusión no se aceleró tanto».

¿No habría entonces de qué preocuparse?

Bipolaridad

«En realidad, la diferencia con la bipolaridad -dice Calle-, antes que en el plano de la disuasión, radica en que se trata de una era en la cual intervienen actores no estatales, lo que se llama el lado oscuro de la globalización, y el riesgo es que el ataque nuclear se produzca por parte de grupos no estatales. Colocar un arma nuclear en la cabeza de un misil es un proceso complicado. Pero poner un artefacto atómico en un camión, por ejemplo, es mucho más fácil. Durante la Guerra Fría existieron bombas en maletines, de 1 o 1,5 kilotón».

Los entes estatales, explica Calle, acumulan las armas nucleares con fines de disuasión, con la seguridad de que si las usaba, la respuesta habría sido inmediata, la famosa «destrucción mutua asegurada». Pero para las organizaciones «sin código postal», clandestinas y que funcionan en red, es diferente. En síntesis, el arma nuclear, que para los Estados es de disuasión, para organizaciones como Al Qaeda sería de acción.

Atentado

«El año pasado, el Congreso norteamericano, tras una audiencia con expertos, llegó a la conclusión de que existen altas probabilidades de un atentado de ese tipo en los próximos años. Eso sí que no se veía en los 60, 70 y 80», advierte Fabián Calle. Sin embargo, matiza: «Aunque hay indicios de que Al Qaeda intentó conseguir la bomba, no es fácil: pensemos que esa red terrorista se creó en 1998, pero su principal ataque fue con aviones y no con armas nucleares».

¿Puede decirse que la guerra de Irak facilitó la carrera nuclear de Irán?

«Fue una guerra contra un actor que ya no tenía armas, como cazar un ratón en una caja de zapatos; distrajo recursos de Afganistán y le dio a Irán una gran capacidad de presión, amenazando con dejar pasar combatientes a través de sus fronteras, proveer de armamento, etcétera», responde Calle.

¿Cuán cerca está Irán de hacer la bomba? «Es posible que desarrolle el artefacto en los próximos tres o cuatro años. Pero luego hay que construir el arma. No es lo mismo la bomba que su 'weaponización', es decir, convertirla en cabeza de un misil capaz de alcanzar objetivos a distancia», explica.

Y a la pregunta de si Israel podría frenar el programa nuclear de Irán como lo hizo con Irak en 1981, este especialista responde que podría retrasarlo, pero no destruirlo, porque el de Irán es un programa mucho más difuso y extendido. «Por otra parte, agrega, Israel debe tener en cuenta la retaliación y la radicalización iraní posterior. Un ataque así llevaría a Teherán a construir la bomba sí o sí. Sería el peor de los escenarios. Con paciencia, negociación y diplomacia, lo que tal vez Estados Unidos puede lograr es que Irán quede en la situación de Alemania y Japón, o de la Argentina y Brasil. Tener la capacidad de construir la bomba, pero no hacerla si se le dan garantías de que no será atacado».

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