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El PRO empieza a contar votos para rechazar proyecto K
Pero al PRO no le preocupa, según aseguraron funcionarios del Gobierno porteño, ni los colectivos ni ese tranvía, sino los subterráneos. Eso es por las erogaciones que supone le demandaría, no sólo la mejora del transporte, sino la proximidad de las negociaciones paritarias. El Gobierno porteño busca, como menos, que la Nación le firme avales para poder contraer otra deuda para el mantenimiento de las líneas que serán traspasadas. Con eso, Macri, aceptaría el pase. Por otra parte el proyecto de ley es impreciso y el PRO está dispuesto a reclamar los fondos necesarios, apelando a la letra de la Constitución nacional.
Sobre ese punto, el titular de la bancada macrista de Diputados, Federico Pinedo, consideró que tanto para los subtes como para los colectivos «la Nación tiene que reconocerle a la Ciudad los recursos».
«La propia Constitución nacional dice que los servicios se pasan con recursos, no sin ellos. Esos recursos harían que la gente pague menos», señaló el legislador.
Como sea, el macrismo sabe que en el Congreso se tratará de un trámite exprés la aprobación de la ley y no podrá pararlo. Por eso, para empezar, los legisladores PRO buscarán la aprobación de una declaración sobre que las transferencias «que afectan a millones de usuarios» se hagan «en forma gradual y con acuerdos previos».
Conflicto
También, ante las radios, la legisladora nacional del PRO Laura Alonso, sostuvo que «lo que establece la Constitución es que cada vez que un servicio se traspasa a otra jurisdicción la Legislatura de la Ciudad debería adherir o no a la ley que aprueba el Congreso de la Nación» y que «si la Legislatura rechaza lo que se plantea es un conflicto entre jurisdicciones, y el único que puede resolver este conflicto es la Corte Suprema de Justicia».
Para el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta «hubiera sido bueno un consenso, que se traduzca en un convenio, antes de enviar la ley a la Legislatura y al Congreso».
En el PRO están convencidos de conseguir los votos para rechazar eventualmente la ley, si el pase es sin recursos y sin un convenio los referidos a colectivos. La bancada cuenta con 26 lugares, más tres de aliados, y solamente necesitará uno más para no dar quórum al pleno de 60 o para evitar que, con mayoría simple, se aprobara así la transferencia llegado el momento.
En otro sentido, el macrismo buscará bajarle el tono a la pelea con el Gobierno nacional, que tomó alto voltaje en los últimos días.


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