25 de febrero 2011 - 00:00

El que rompe, paga

La presencia del diputado provincial bonaerense y cacique del Movimiento Evita, Fernando Navarro, en una exposición del CELS en la Cámara baja bonaerense donde se pidió la renuncia del ministro de Seguridad, Ricardo Casal, derivó ayer en un castigo. Este «Chino» tenía designado un despacho en la Gobernación de La Plata, que ocuparía como coordinador de Participación Ciudadana, que será ahora destinado a otro fin. En despachos sciolistas se vinculó la decisión con «actitudes erráticas» del legislador respecto al Gobierno provincial. De fondo explicita otra cosa: la tensión entre el kirchnerismo y el sciolismo tiene como primera víctima, por ahora simbólica, a Navarro, a pesar de que, siquiera hasta anoche, todavía no había indicios sobre una determinación respecto del principal cargo que tiene el Movimiento Evita en la Gobernación, una oficina de coordinación de planes sociales, en particular las cooperativas Argentina Trabaja, que comanda Eduardo «Cholo» Ancona. La supresión del despacho para Navarro supone, a simple vista, un anticipo de eventuales cambios en esa área.

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