Por su parte, la Bolsa de San Pablo, que operó prácticamente todo el día en terreno negativo afectada por las turbulencias que derrumbaron la mayoría de los mercados, cerró ayer con una suba del 0,67 % y su índice Ibovespa quedó en 48.214 puntos gracias a compras de última hora de algunos papeles.
La plaza paulista cerró a contramano de los mercados mundiales por el interés de algunos inversores por papeles que se habían devaluado exageradamente y que estaban de ganga, como los de las empresas controladas por el multimillonario Eike Batista.
Las bajas del Ibovespa en las últimas jornadas y la apreciación del dólar frente al real dejaron los precios de muchos papeles brasileños en valores muy reducidos, especialmente para los inversores extranjeros, que compran en dólar.
Las órdenes de compra en la última media hora de operaciones salvaron al mercado de San Pablo de contagiarse del pesimismo en los mercados internacionales provocado por el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de que este mismo año comenzará a reducir su programa de estímulo a la mayor economía mundial.
Tal escenario, que provocó la peor caída en un día en las Bolsas europeas en casi dos años, mantuvo el Ibovespa en terreno negativo prácticamente toda la jornada, hasta una hora antes de su cierre. A media jornada el índice perdía más del 4 %, es decir casi 2.000 puntos, hasta un mínimo de 45.929 puntos.
Del pesimismo inicial no escapaban las acciones ordinarias de la empresa de logística LLX, de la minera MMX y de la petrolera OGX, tres de las empresas controladas por Batista, pero la caída de sus precios a niveles récords, principalmente en dólares, incentivó a algunos inversores a aprovechar la ganga.
| Agencia EFE |


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