4 de enero 2018 - 00:00

El régimen iraní movilizó a sus simpatizantes para ahogar la ola de protestas

Los detenidos en las manifestaciones opositoras, en su mayoría jóvenes, pueden ser acusados de “atentado contra la seguridad nacional” y “enemistad con Dios”, figuras que conllevan la pena capital.

Respuesta. Miles de partidarios del régimen iraní acompañaron el funeral de un guardia revolucionario  muerto en los desórdenes de Najafabad.
Respuesta. Miles de partidarios del régimen iraní acompañaron el funeral de un guardia revolucionario muerto en los desórdenes de Najafabad.
Teherán - Multitudes salieron ayer a las calles de varias ciudades de Irán para apoyar régimen islamista y al acosado Gobierno moderado de Hasán Rohaní, y, a la vez, para condenar las protestas de los días anteriores.

La televisión oficial mostró imágenes de decenas de miles de manifestantes que denunciaban con pancartas a los "agitadores" y coreaban las habituales consignas a favor del guía supremo, ayatolá Alí Jameneí, y "¡Muerte a Estados Unidos!" y "¡Muerte a Israel!". Las ciudades de Qom, Ahvaz, Arak, Ilam, Gorgán, Kermanshah, Bushehr, Najafabad y Abadan, entre otras, fueron escenario de las demostraciones oficialistas.

"Ofrecemos a nuestro guía la sangre que corre por nuestras venas", gritaban los manifestantes, algunos con banderas iraníes.

Las manifestaciones de los adictos al régimen teocrático llegaron tras una noche sin incidentes en Teherán, mucho más tranquila que las últimas, desde que el 28 de diciembre empezaron las protestas en varios puntos del país contra la situación económica y contra la represión del régimen.

Las manifestaciones, que se volvieron a producir en algunas ciudades pero con una convocatoria menor, dejaron 21 muertos, en su mayoría manifestantes, y un millar de arrestados.

Estados Unidos volvió a criticar a las autoridades iraníes, después de que el presidente Donald Trump apoyara las manifestaciones contra el Gobierno.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, pidió "reuniones de urgencia" del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York y del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, para hablar de la "libertad" que reclaman los iraníes.

Por su parte, el presidente Rohaní aseguró que los manifestantes son "una pequeña minoría" y dijo que el pueblo les iba a responder. También aseguró que, si es necesario, las autoridades movilizarán a millones de personas para poner fin a la violencia.

El principal grupo reformista, liderado por el expresidente Mohamed Jatamí, se alineó esta vez con la línea dura y condenó tanto la violencia como el "profundo engaño" de Estados Unidos.

En las calles de la capital, muchos habitantes aseguran comprender los motivos de las protestas, las más importantes desde 2009, en un país con una tasa de desempleo general del 10% pero que alcanza el 40% entre los jóvenes. Sin embargo, al mismo tiempo condenan la violencia.

"Los más pobres están realmente bajo presión, pero no creo que continúen" las manifestaciones, dijo Sakineh Eidi, una farmacéutica de 37 años en Teherán. "Incluso los que cometieron hechos vandálicos saben que eso no va en interés de nadie", aseguró.

Otros iraníes rechazan el discurso oficial que atribuye las protestas a potencias extranjeras.

"No estoy de acuerdo, la gente llegó a un punto en el que ya no puede tolerar la presión de las autoridades, ya no pueden más y están en la calle", señaló Soraya Saadaat, desocupada de 54 años.

En ese contexto, el comandante de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo de élite, general Mohamed Alí Yafarí, anunció ayer el "fin de la sedición". "Los enemigos saben que de ningún modo pueden amenazar a la República Islámica", añadió.

Según Yafarí, muchos de quienes participaron en las protestas antigubernamentales "estaban formados por antirrevolucionarios y 'monafeqin' (en referencia a la opositora Organización Muyahedin Jalq, calificada de terrorista)" y contra ellos se actuará con firmeza. Las autoridades amenazaron con tipificar los casos contra los arrestados, en su gran mayoría jóvenes, con figuras penales que permitan la imposición de la pena de muerte, como "atentado contra la seguridad nacional" y la "enemistad con Dios".

El jefe militar indicó que "hoy el enemigo (en alusión a EE.UU.) fracasó en todas las políticas que aplicó en la región y lo único que puede hacer es crear inseguridad en el Irán islámico", pero la gente debe saber que "el costo" de hacer acuerdos con extranjeros es mucho mayor que el de resistir.

También se anunció que el ministro de Comunicación, Mohamed Yavad Yahromí, se contactó con responsables de Telegram para comunicarles de que el servicio de mensajería podrá continuar en el país si se eliminan los canales de carácter "terrorista", después de que hace días fuera bloqueado, en medio de las protestas.

Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA,


y Ámbito Financiero.

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