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El republicano toca el corazón de los obreros desplazados
Las esperanzas de un cambio vienen de largo en Pensilvania. Muchos apostaron por Barack Obama, pero sienten que éste se olvidó de sus promesas.
Emoción. Un alto porcentaje de los votantes de Donald Trump asegura que el candidato toca su sensibilidad. Hillary Clinton está en otro registro.
En cada mitin, Trump rememora los buenos tiempos, identifica al enemigo que los destruyó y explica cómo vencerlo. Demoniza al presidente Barack Obama y echa la culpa del desempleo al plan de energía limpia de éste. "Juntos vamos a destrozar a los políticos corruptos y vamos a dar lo justo a los olvidados", promete Trump.
Por supuesto, para Trump, el enemigo número uno es "la corrupta" Hillary Clinton. La candidata presidencial demócrata prometió invertir 30.000 millones de dólares en capacitación para los mineros, pero unos desafortunados comentarios en Columbus (Ohio) fueron interpretados por muchos como una amenaza. "Vamos a poner a muchos mineros del carbón y a muchas empresas fuera del negocio", dijo en marzo Clinton, en un comentario de apoyo a las energías renovables.
No obstante, el declive de la industria en Pensilvania va más allá de los cristales rotos o los tablones que tapan las puertas de las fábricas. La desintegración penetra en la vida de las comunidades mineras de Johnstown y del condado de Greene, donde las minas se redujeron de 12 a 5.
Tanya James es una mujer de 56 años que comenzó a trabajar en el carbón junto a su madre en 1979, cuando ese mundo estaba reservado a hombres robustos. Tenía 19 años; su padre, que era minero, había muerto y la familia tuvo que buscar un medio de subsistir.
Rubia y menuda, fue una pionera y tuvo que romper todo tipo de barreras y, en parte, por eso votará por Hillary Clinton. "Creo que Donald Trump es una pistola cargada y de gatillo fácil", resume.
Se siente decepcionada por Obama. "Voté por él en 2008, nos prometió la Luna. Lo apoyamos para su primer mandato, pero en el segundo ya no nos necesitaba".
En cinco años, 30.000 mineros perdieron su empleo en EE.UU. y la situación es crítica en Greene y Cambria, donde el desempleo alcanza el 8%, frente al 5% nacional.
Mientras Hillary Clinton ofrece pragmatismo, Donald Trump apela a lo más profundo del corazón obrero y promete devolver un pasado idealizado. Promesas utópicas que ofrecen recuperar el rumbo de un país que avanza en otra dirección.
| Agencia EFE |


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