9 de abril 2013 - 00:00

El “segundo hombre” de su vida: Reagan

Margaret Thatcher congenió con Ronald Reagan desde el principio, pese a las dudas de los asesores del Gobierno británico. Juntos encarnaron la “revolución conservadora” de los años 80 y tuvieron protagonismo en la caída del bloque comunista en Europa.
Margaret Thatcher congenió con Ronald Reagan desde el principio, pese a las dudas de los asesores del Gobierno británico. Juntos encarnaron la “revolución conservadora” de los años 80 y tuvieron protagonismo en la caída del bloque comunista en Europa.
Washington - Margaret Thatcher y Ronald Reagan forjaron un férreo matrimonio político que dio impulso al movimiento conservador y contribuyó al fin del comunismo: juntos cambiaron el mundo y marcaron los años 80.

"Ronnie" y "Maggie" promovieron la misma agenda, y apenas tuvieron fricciones. Una de éstas, sin embargo, se produjo en ocasión de la Guerra de Malvinas y culminó en un llamado telefónico en el que el presidente de Estados Unidos le pidió a la ex primera ministra británica que demostrase prudencia y magnanimidad con la Argentina.

Algo a lo que la "Dama de Hierro" se negó y que, pese a que hubo un coletazo un año después, cuando Estados Unidos invadió Grenada sin informar a Downing Streeet, no dejó secuelas en su relación, que siguió siendo fuerte.

Los diplomáticos del Reino Unido estaban convencidos de que Reagan no estaba a la altura del rol cuando en 1980 fue electo a la Casa Blanca, pero Thatcher depositó su confianza en el exactor, para convertirlo con el tiempo en su aliado más sólido en la escena internacional, contribuyendo con ella al final de la Guerra Fría. Ambos odiaban el comunismo y tuvieron un buen entendimiento con el líder soviético de una nueva generación, Mijail Gorbachov.

En aquella época Reagan tenía 69 años y el embajador británico, sir Nicholas Henderson, nutría fuertes dudas sobre su capacidad. "Cree que hay respuestas sencillas (no confundir con fáciles) a problemas complejos: la preocupación mayor no es sólo su edad, sino si posee la vitalidad mental y la visión política necesarias para gobernar Estados Unidos", escribió el diplomático en un documento conservado en los Archivos Nacionales de Kew, cerca de Londres.

Thatcher, en cambio, se había quedado impresionada con el mandatario. "Cree que será un gran hombre de paz y un presidente fuerte", se lee en los testimonios de la época.

A primera vista, ambos tenían poco en común: ella era la hija de un tendero, un hombre profundamente religioso que raramente llevaba alcohol a su casa, mientras él era hijo de un alcohólico que a veces ni podía abastecer de comida a su familia. Y sin embargo, Reagan y Thatcher se encontraron como almas gemelas, convencidos ambos de que nada es más importante que la familia y la religión, el trabajo y el libre mercado. "Ronnie", dijo una vez "Maggie", "es el segundo hombre más importante de mi vida".

Los mandatos de la "Dama de Hierro" en Downing Street coincidieron durante los ocho años de Reagan en la Casa Blanca: ambos se conocieron por primera vez en 1975, cuando ella acababa de ser electa líder de los "tories" y él estaba al final de su segundo mandato de gobernador de California. Fue el inicio de una alianza personal y política ultraliberal destinada a trascender en el tiempo.

Agencia ANSA

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