El Senado confirmó el "impeachment" a Dilma tras un día de histeria

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• EL JEFE DE DIPUTADOS BUSCÓ BLOQUEARLO, PERO TODO SIGUE IGUAL: LA PRESIDENTA SERÁ SUSPENDIDA EN LA SESIÓN DE MAÑANA

Después de una jornada de incertidumbre, en la que el juicio político contra Dilma Rousseff parecía volver a fojas cero, el presidente del Senado de Brasil, Renan Calheiros, confirmó ayer que el proceso continuará y que, como estaba previsto, mañana empezará la sesión en la que la presidenta será suspendida por 180 días.

Las dudas se dispararon con una decisión del titular interino de la Cámara de Diputados, Waldir Maranhão, quien había anulado, alegando vicios de forma, la votación del 17 de abril, en la que 367 diputados, más de los dos tercios del cuerpo, votaron a favor de acusar a la mandataria y elevar el caso para su juicio en la Cámara alta.

De acuerdo con él, los vicios pasaron por los anuncios de los diputados sobre su voto con anterioridad al tratamiento formal del caso, lo que constituiría un prejuzgamiento, y por las orientaciones que las direcciones de los partidos dieron a sus legisladores, lo que contravendría la ley que reglamenta este tipo de procesos.

El propio Maranhão desobedeció en aquella sesión la orden de su Partido Progresista (derecha) y votó en defensa de Dilma. Sin embargo, ese precedente no agota el análisis de su decisión de ayer.

El hombre quedó en un verdadero cruce de caminos. A su voto contra el "impeachment" se sumó la reunión que mantuvo el fin de semana con su jefe político, el gobernador de Maranhão, Flávio Dino, del Partido Comunista de Brasil y aliado del Gobierno. El abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo, representante de la mandataria en el proceso, le hizo el ablande final.

Pero aquella no es la única lealtad del presidente interino de la Cámara baja. También responde al viscoso extitular del cuerpo, Eduardo Cunha, suspendido la semana pasada en su mandato por el Supremo Tribunal Federal debido a las numerosas acusaciones de corrupción que pesan en su contra.

Según una fuente parlamentaria consultada por Ámbito Financiero en Brasilia, "Cu- nha está detrás de esto. Si algo no falta son padres para este hijo". Muchos recordaron ayer que el exgobernador de Río de Janeiro, Anthony Garotinho, anticipó en su blog que Cunha preparaba una venganza.

¿Por qué el Frank Underwood de Brasilia, el hombre que puso en marcha el juicio político, puede ahora haber influido para embarrar la cancha de ese modo? Según esa hipótesis, sería un acto contra la oposición que, a cambio de aquel favor, le había prometido cobertura en sus problemas judiciales, que ahora lo tienen a tiro de arresto.

Se trataría, entonces, de un mensaje hacia el vicepresidente, Michel Temer, quien se dispone a suceder a Dilma y a quien Cunha supone detrás de la maniobra que lo sacó de la cancha en el STF. Según se comenta, el diputado suspendido le hizo saber que puede convertir su gestión en un infierno y hay hasta quien asegura que no descarta convertirse en un arrepentido de la Justicia con ese fin.

"La decisión de Waldir Maranhão creó una enorme confusión inicial, pero no tiene ninguna base legal", le dijo a este diario desde Brasilia el analista Marcelo Rech, director del Instituto InfoRel. "Se refiere a lo que llamamos una 'materia vencida', a un trámite que ya no está en la Cámara baja sino en el Senado. Además, anula una decisión del pleno de la Cámara, que es soberano y que actuó en función de un 'rito' aceptado por el Supremo", agregó.

Todo indica que se buscó generar un hecho capaz de abrir el camino a una futura judicialización del proceso de "impeachment", dado que la Cámara alta seguirá adelante como si nada hubiese pasado. Pero eso sería recién al final del camino, ya que el STF demostró varias veces a lo largo del proceso que respalda el juicio político.

Renan Calheiros, hasta hace poco considerado uno de los últimos aliados de Dilma y de Luiz Inácio Lula da Silva, sepultó pocas horas después la movida de Maranhão, cuyo titularidad interina será pronto, además, pretérita.

"Esa decisión del presidente de la Cámara (baja) es absolutamente intempestiva. Aceptar esa broma con la democracia sería quedar personalmente comprometido con un atraso del proceso. Y no cabe, al fin y al cabo, al presidente del Senado decir si el proceso es justo o injusto, sino al pleno, al conjunto de los senadores. Esa fue la decisión del STF", señaló.

Maranhão amenaza con acudir al Supremo, pero por ahora las cosas seguirán el rumbo esperado. El Senado comenzará mañana la sesión en la que debe decidir por mayoría simple si se abre el juicio político. Sobrarán las voluntades para eso. La decisión, que llegaría mañana mismo o a más tardar el jueves, si los discursos se prolongan demasiado, implicará la suspensión de Dilma por seis meses y su reemplazo por Temer. Nadie cree que, después de eso, la agria presidenta encuentre el camino del regreso.

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