25 de agosto 2017 - 00:00

El techo de deuda inaugura una nueva batalla entre Trump y los republicanos

Los demócratas se oponen a una partida incluida en el presupuesto para la construcción del muro con México. Se teme un cierre forzado de la Administración.

Washington - El mal ambiente entre el presidente Donald Trump y el Partido Republicano empeoró en los últimos días por un problema que se repite año tras año: el techo de deuda, es decir la cantidad máxima de dinero que con la autorización del Congreso el gobierno federal puede pedir prestado. Desde 1960 fue aumentado 78 veces, generalmente sin problemas, pero esa autorización es a veces objeto de batallas políticas.

Trump cargó ayer contra el jefe de la mayoría en el Senado, Mitch McDonnel y el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, los dos hombres que mandan en el Congreso. Para el presidente no están haciendo bien su trabajo, según lo hizo saber en sus tuits. Washington aún está bajo la calma estival y solo Trump volvió a trabajar tras las vacaciones. Los legisladores retornan en dos semanas al Congreso.

La próxima sesión del Congreso tiene dos grandes temas en el orden del día: el presupuesto de 2018 y el aumento del tope de endeudamiento del gobierno federal. Ambos asuntos tienen una misma fecha límite: el último día de septiembre.

La Casa Blanca exige que la ley de financiamiento del gobierno federal incluya fondos para construir un muro contra la inmigración en la frontera con México. Los demócratas se oponen y aunque son minoría pueden bloquear la iniciativa en el Senado. Si eso ocurre, el gobierno dejaría de funcionar (shutdown) el 1 de octubre por falta de fondos. Actualmente el gobierno tiene financiamiento hasta el fin del año fiscal, o sea el día 30 de septiembre.

Si para entonces no hay un acuerdo, el 1 de octubre cientos de miles de empleados públicos no esenciales estarán impedidos de ir a trabajar, como ya ocurrió en 2013, y se desataría una crisis de alto costo político para los republicanos.

Los desafíos del techo de la deuda son monumentales. El Congreso determina la cantidad máxima que el gobierno federal puede pedir prestado y esa cantidad es aprobada tras diversas concesiones, por ejemplo algunos exigen que los gastos sean más austeros.

Si no se aprueba el techo, Estados Unidos podría entonces caer en el primer default de su historia y se desataría una catástrofe de magnitud mundial en los mercados.

Tras reprochar a McConnell y Ryan de no seguir sus consejos sobre la estrategia legislativa para aprobar lo del endeudamiento, Trump tuiteó el miércoles: "Podría haber sido muy sencillo. Ahora es un lío".

Crítica

El presidente de refirió a su propuesta de incluir el nuevo techo de la deuda federal en otro proyecto de ley sobre veteranos, que obtuvo luz verde con relativa sencillez. "No lo hicie-

ron así, por lo que ahora tenemos un gran problema con los demócratas (como de costumbre) para la aprobación del techo de la deuda. Podría haber sido tan fácil y ¡ahora un desastre!", se descargó.

Esa tensión entre una Casa Blanca y un Congreso contro-

lados por el mismo partido es algo inusual y, especialmen-

te, cuando apenas se está transitando el primero de los cua-

tro años de mandato del presidente.

Ambas partes trataron de apaciguar los ánimos el miércoles con menciones a la convergencia de objetivos comunes, entre ellos una gran reforma fiscal. Los jefes del Congreso buscaron transmitir tranquilidad a los agentes económicos. "No hay riesgo alguno -cero- de que el techo de la deuda no sea aumentado ", dijo el lunes McConnell.

"No creo que sea necesaria la parálisis. La mayoría de la gente, incluidos nosotros, no la quiere", dijo por su parte Ryan el miércoles. La oposición demócrata disfruta con las peleas entre los republicanos.

"Los republicanos deben detener el caos y ponerse rápidamente de acuerdo. Está en juego la reputación financiera de Estados Unidos", dijo la jefa de los demócratas Nancy Pelosi.

El mayor riesgo está en que si el Congreso se rehúsa a aumentar el techo de la deuda, el Estado queda sin dinero para pagar sus deudas y expone al país a un cese de pagos, algo que jamás ocurrió en Estados Unidos.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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