En el actual clima de tensión, la Hermandad Musulmana acusó a las autoridades de orquestar dicho ataque para encubrir la muerte el domingo en un confuso incidente de 36 presos islamistas, que según la cofradía fueron torturados y calcinados.
Pero de acuerdo con la explicación de las fuentes oficiales, hombres armados ligados a grupos salafistas (ultraconservadores) obligaron a los agentes a bajarse de las combis en las que viajaban y los ejecutaron, unos hechos en los que otros tres uniformados resultaron heridos. Los agresores lanzaron primero proyectiles de mortero contra los vehículos que circulaban cerca de la localidad de Rafah, en la frontera con la Franja de Gaza.
También en el Sinaí, en la ciudad de Al Arish, un general de la Policía murió por disparos de un francotirador y un agente perdió la vida en un ataque a una oficina bancaria. Tras estos ataques, las autoridades egipcias se reunieron de urgencia y decidieron cerrar el paso de Rafah, que comunica con Gaza.
Uno de los portavoces de la Hermandad, Ahmed Aref, aseguró que el Gobierno pretende culpar de la muerte de los policías a los islamistas, pero que "la realidad es más amarga". Los agentes fueron "traicionados", según Aref, quien no descartó que este crimen busque "encubrir la ejecución de los presos cerca de la cárcel de Abu Zabal". En ese suceso, la versión sostenida por la fiscalía apunta a que los 36 detenidos murieron asfixiados al disparar los policías gases lacrimógenos para sofocar un motín.
En una conferencia de prensa de afines a la Hermandad Musulmana, un abogado de la cofradía, Ahmed Abu Baraka, reveló que al menos 400 de sus dirigentes fueron detenidos en los tres últimos días. Numerosos líderes islamistas fueron capturados desde el golpe militar que depuso el pasado 3 de julio al entonces presidente Mohamed Mursi, todavía retenido. Al cierre de esta edición, Mohamed Badie, líder espiritual de la Hermandad, fue arrestado.
Los partidarios de Mursi llevaron a cabo ayer nuevas protestas para exigir su restitución en el poder y condenar el violento desmantelamiento de sus campamentos de El Cairo, en los que, según informó Human Rights Watch, murieron al menos 377 manifestantes. Conteos extraoficiales estiman que desde el miércoles pasado murieron cerca de mil personas.
Este derramamiento de sangre mantiene en vilo a la comunidad internacional, que por el momento se limita a condenar la brutal represión ejercida por los militares. Mientras la Unión Europea estudia el embargo de armas y otras medidas, EE.UU. amenaza con suspender la ayuda económica al Ejército, aunque reconoció que su capacidad de influencia es "limitada".
El accionar del Gobierno de facto y la respuesta de los islamistas conducen a analistas a advertir sobre la posibilidad de una guerra civil en el país árabe más poblado y con el Ejército más numeroso.
Por el momento, la represión de las FF.AA. consiguió quebrar las multitudinarias manifestaciones de la Hermandad, si bien persistían en los alrededores de algunas mezquitas cariotas. En menor medida que en jornadas anteriores, se registraron algunos disturbios.
| Agencias EFE, AFP, ANSA, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero |


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