El tiempo y la red según Deborah Jafif

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Hasta el 2 de abril, la artista argentina Deborah Jafif está presentando una instalación en el Centro Cultural Borges (Viamonte 525) cuya materia, según dice a este diario, es el tiempo. Aunque esta preocupación filosófica es atemporal, su muestra reconoce un anclaje en una realidad moderna: el tiempo, interior y exterior, en relación a las redes sociales. "Estamos hoy hiperconectados", señala Jafif. "Vivimos hoy el tiempo de una manera diferente, con la sensación de estar vinculados a todo y a todo, aunque eso es falso. Sin embargo, y yo creo que eso es lo más importante, y a lo que apunto con esta instalación, es que en las redes sociales, más allá de lo perecedero, de lo fútil, hay algo que se filtra, algo que es lo valioso, lo que es lo importante detectar y ver. Algo como una plomada que le escapa a la red".

Justamente, su muestra está basada en redes materiales, grandes estructuras formadas a base de hilo de tanza (el que se utiliza para la pesca) y estaño. Su ensamble produce una densidad, una textura diferente, que es lo que corre en paralelo con el concepto sobre el que se edifica la muestra "site specific", es decir, que la artista amoldó su forma, y su contextualización, a la forma de la sala del Centro Borges donde está expuesta.

Jafif se formó con artistas como Enio Iommi, Nora Correas, Raúl Marengo, Raúl Santana, Enrique Aguirrezabala y Jorge López Anaya, y desde los años 90 realiza exposiciones grupales e individuales. Victoria Cobos expresa en el texto curatorial:

"¿Cuánto tiempo dura un pensamiento? Y si se transmutara en materia, ¿cuánto lugar ocuparía? Estas preguntas son el punto de partida de la última serie de trabajos de Deborah Jafif, artista que concibe el oficio textil desde una perspectiva escultórica. En esta exposición presenta la reelaboración de una obra comenzada en 2002. En estos tejidos que conforman redes, Jafif acumula tiempo de trabajo a solas consigo misma, tiempo de pensamiento y reflexión".

"Las redes sociales han cambiado al individuo", continúa en el diálogo con este diario. "El individuo ha resignado su privacidad, y cualquier cosa que diga en una red, sin proponérselo, puede ser conocido de inmediato en todo el mundo si ese mensaje se viraliza. Han cambiado también las formas de pensar. Son tan múltiples las voces, tantos los emisores, que puede decirse que hoy no existe emisor más allá de esa pluralidad anónima que habla. Por eso mismo me preocupa el tiempo que invertimos en estar en las redes, el lugar que ocupa el tiempo en la sociedad contemporánea."

Agrega Cobos en su texto: "Jafif teje una manera de contabilizar esos segundos, minutos, horas y días de trabajo, como pequeñas batallas ganadas al frenético ritmo del mundo. Sus redes funcionan como una reivindicación de un tiempo introspectivo, en oposición a otras instancias cotidianas de autoexposición. Con su trabajo, subvierte el concepto de red asociado a la conexión social, y lo reformula para tensarlo en sentido opuesto". Materialmente, la instalación representa la conversión de tiempo en materia, un giro físico: el tiempo se mide en metros, o en kilogramos, y así hace visibles las horas de trabajo manual que corporizan sus ideas".

M.Z.

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