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El trámite entró en los 7 días más complicados
Desde ahora el kirchnerismo deberá cerrar un corralito alrededor de su bloque, calcular premios y castigos equilibrados al extremo, evitar fugas y emitir promesas cumplibles. Es decir, todo el ejercicio habitual para una votación que será a matar o morir, habida cuenta lo que se juega.
Si el pliego de Reposo no se aprueba (por no lograr los dos tercios) no habrá crisis institucional. Es simple: la Procuración General de la Nación seguirá funcionando. Y de hecho el procurador fiscal a cargo, Luis González Warcalde, reemplaza hoy a Esteban Righi; se manejó en los últimos tiempos como si su paso no fuera tan efímero, enviando proyectos de financiamiento y evitando irritar a la Casa Rosada.
Tras la audiencia el kirchnerismo (en boca de Miguel Pichetto) ratificó todo el cronograma armado para aprobar el acuerdo a Reposo. Habrá sesión especial el martes 12, en lugar del 13 como se previó en un principio, para evitar que senadores del oficialismo se fuguen del recinto para subirse a la nutrida delegación que Cristina de Kirchner llevará al Comité de Descolonización de la ONU que sesionará el fin de semana en Nueva York. La primavera en esa ciudad hubiera sido una tentación demasiado peligrosa.
Con dictamen en la mano (para esto no hicieron falta los dos tercios) Pichetto bajará al recinto el 12 sea cual sea la situación. Es decir, aunque la oposición logre retener los 25 votos que necesita para bloquear la designación de Reposo.
Pichetto parece el hombre indicado para esto. Ya tuvo el temple en otras ocasiones para mantener al bloque en pie en situaciones límite. Claro que esta vez el problema no es solucionar un empate, sino reunir los dos tercios.
Hay otro dato que complica la situación para un Gobierno que esta acostumbrado a mantener funcionarios nombrados en comisión sin la ratificación parlamentaria.
De ahí que es muy distinta a la situación de Mercedes Marcó del Pont. La presidenta del Banco Central tuvo un paso fugaz por el calor de una ratificación del Senado los meses que ocupó el cargo para cumplir el mandato de Martín Redrado. Luego entró en la zona gris de vivir dependiendo de un decreto presidencial y en ese lugar se mantiene hasta ahora (increíblemente) sin que el Gobierno haya dado la más mínima señal de impulsar el debate del pliego de ratificación en el Senado. Esa situación tiene su lógica en el mundo kirchnerista: de nombrarla ahora, Marcó del Pont excedería con creces como jefa del Central el actual mandato presidencial.
Reposo no tiene ese beneficio, como no lo tienen en la Constitución los miembros de la Corte Suprema. La pelea así no es por un «plan B», todo lo contrario. Una derrota en este caso sólo impulsaría la continuidad de actual statu quo en la Procuración, con González Warcalde a la cabeza en los hechos, sin mayores comentarios en el futuro cercano.


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