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El trío cree que el primo basta para ganarle a Kirchner
Francisco de Narváez, Claudia Rucci y Felipe Solá estrenaron ayer comando de campaña. Mauricio Macri y Gabriela Michetti preparan acto para el 18 en Malvinas Argentinas.
Con encuestas en la mano, la dupla del peronismo disidente asociada al macrismo le reclamó al alcalde capitalino que evite la fuga de sufragios que capta Jorge Macri en la provincia de Buenos Aires. Con apenas un 3% de intención de voto, según los números que manejan De Narváez y Solá, el primo Macri logró resucitar la «afectio societatis» entre peronistas antikirchneristas y PRO.
Ese puñado de votos que responde a Jorge Macri en provincia de Buenos Aires resulta ahora decisivo para un eventual enfrentamiento con Néstor Kirchner, el candidato tácito del Gobierno en el principal distrito electoral del país. Tanto que ayer Macri primo redobló la apuesta y, ante al ofrecimiento del jefe de Gobierno porteño para ser candidato PRO en la lista de De Narváez y Solá, puso en suspenso su participación en ese armado. Reacción previsible en un político con la susceptibilidad dañada: semanas atrás Macri, Mauricio, le pidió que renunciara a la conducción del PRO bonaerense, en medio de versiones sobre comportamientos non sanctos y depresiones personales, e intervino la conducción de ese partido. «Agradezco la invitación de Mauricio de ser candidato, pero hay muchas cosas para conversar y discutir. Todavía no es un hecho que sea candidato porque hay que ver qué pasa con el partido», se agrandó Jorge Macri, quien ayer se reunió con José Torello, interventor del PRO bonaerense y pasó del ostracismo político a ser una pieza clave para derrotar al kirchnerismo en Buenos Aires. Sin un referente de peso en Buenos Aires, Macri observaba cómo el dúo De Narváez-Solá avanzaba en el armado de la lista bonaerense intentando colar a Claudia Rucci en el tercer lugar, sin respetar el acuerdo de un tercio por sector. Ahora, el macrismo reforzó su campaña en territorio bonaerense y el sábado 18, en Malvinas Argentinas, Macri y Gabriela Michetti encabezarán un acto juntos. Por ahora no están invitados Solá, competidor directo de Macri en la carrera presidencial a 2011, ni De Narváez. Los peronistas díscolos tampoco cursaron invitación a la dirigencia PRO en la apertura del comando electoral que realizaron ayer a cuadras del Congreso, con la presencia de Rucci y el jefe de las 62 Organizaciones Peronistas, Gerónimo «Momo» Venegas.
También ayer, pero en las oficinas de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se realizó la primera reunión de la Mesa de Coordinación Unión-PRO. Este cuerpo colegiado estaba paralizado desde que el combo De Narváez-Solá lanzó su candidatura de manera unilateral. Los peronistas no aceptaban a Torello, principal estratega designado por Macri, como interlocutor para negociar el armado de listas. Ayer esa resistencia se quebró y Torello pudo sentarse con Alfredo Atanasoff, en representación de De Narváez, y Jorge Sarghini, en nombre de Solá.
En ese cónclave, se avanzó en la ingeniería electoral de la Segunda, Cuarta, Quinta, Sexta y Octava secciones electorales donde se reflotó el acuerdo que disponía un tercio de los lugares para cada fuerza política y todo se resolvió por consenso. Queda pendiente aún la Primera y la Tercera sección, y aunque se evitó mencionar nombres, Torello volvió a quejarse de la excesiva peronización que implica Rucci y, enigmático, se refirió a una legisladora macrista que podría reemplazar a la hija del asesinado jefe sindical del PJ.


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